No la recordaba porque no soy de los que recuerdan las citas al pie de la letra -tengo un amigo que más que leer los libros creo que se los estudia y siempre tiene una cita literal a mano-, ni sé ya a cuento de qué la mencioné. Y ni siquiera en qué momento de aquel fantástico fin de semana cacereño del e-Findex lo hice ni quiénes andábamos en conversación -aunque me suena que el amiguete Guadián estaba por allí-.
Eso sí, no me había olvidado de que la cita era de Miguel de Unamuno ni, por supuesto, del trasfondo que encierra.
Y hoy me la he vuelto a encontrar:

Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos.