Los señores de la política
No sé yo si la cuadrilla de furiosos dirigentes del PP -secundados por una masa sorprendentemente acrítica y sumisa- conseguirá con su burda estrategia del enfrentamiento constante y la descalificación sin freno ese nítido objetivo -que no hay otro- de regresar a las alturas de ese poder que tanto echan de menos. Lo que si tengo claro es que están colaborando con bastante éxito en el acrecentamiento del hastío de política que a veces sienten las gentes corrientes, por lo general dotadas de bastante más sentido común e inteligencia del que parecen presumir esos dirigentes del PP cuando sueltan con tanta furia y gravedad la sarta de sandeces con que diariamente nos regalan.
Bien está que se crean pertenecientes a una casta superior, llamada por el destino a regir el rumbo de la nación que ellos, en sus desvaríos, añoran imperio. Así lo demostraron con creces en sus últimos cuatro años de gobierno, en los que la mayoría absoluta de que gozaban nos permitió intuir su verdadera esencia, la que esconde esa fachada democrática tras la que se camuflan. Pero de ahí a pretender que nos lo creamos también todos los demás media un abismo. El mismo que separa la verdadera democracia de lo que ellos entienden por tal cosa.
España necesita políticos de verdad, también de derechas, que sepan representar dignamente a los ciudadanos que en las urnas les transmiten su confianza. Lo que no nos hace falta, para nada, son esos políticos de tres al cuarto con más espíritu de señores feudales que de representantes del pueblo. Porque a esos, griten lo que griten, sólo les importa lo que les sucede a ellos mismos, por más que se les inflen las venas cuando proclaman que hablan en nombre de los españoles.
A mí no me representan. Así que, por favor, que me borren de la lista de ciudadanos en cuyos nombres dicen tantas y tan enormes estupideces.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

Txuma dijo
Veo que estás bien posicionado en la trinchera que te has cavado.
Tú mismo.
8 Junio 2006 | 12:14 PM