Salvar la Red
En eso está una coalición de grupos civiles estadounidenses, aunando sus voluntades en la campaña Save the Internet para intentar evitar que el lobby de los grandes proveedores de acceso a Internet de aquel país se salgan con la suya y logren que en el Congreso se apruebe una ley que pondría en peligro la tan necesaria libertad que da sentido a todo lo que la Red supone y representa. El principio de neutralidad que rige esa libertad en Internet es el que asegura que los usuarios pueden acceder con la misma facilidad a un pequeño blog que al sitio corporativo de una gran compañía, de manera que ningún proveedor de contenidos se vea privilegiado.
Esto es, según esa coalición civil, lo que estaría en peligro. Los principales proveedores de acceso a Internet desearían, por lo que afirma la campaña, poder tener un control sobre la velocidad de carga de las páginas y otros aspectos de la navegación que les permitirían beneficiarse o beneficiar a determinados proveedores de contenidos situándolos en posiciones ventajosas respecto a sus competidores.
Dicho de otra forma, con ese control sus propios contenidos y servicios, o los de aquellas empresas que les pagaran con tal fin, estarían mejor situados en la Red, funcionando a pleno y veloz rendimiento. Y los de los demás quedarían en una especie de vía muerta, sin posibilidades de competir con ellos.
La función de la Red es servir de medio de transmisión de los datos, sencillamente. Y el principio de neutralidad en Internet, Network Neutrality, establece que todo el tráfico de información que circula por la Red debe ser tratado en condiciones de igualdad, al margen de cuál sea el contenido y quienes sean el emisor y el receptor. Esto es lo que proporciona a Internet esa capacidad como vehículo de desarrollo económico y su condición de foro democrático donde impera la libertad de expresión.
Si, como denuncia la coalición civil estadounidense, hay quienes desean quebrar esa neutralidad, en realidad lo que intentan es acabar con Internet tal y como la conocemos. Y contra eso cualquier esfuerzo es obligado. Hay que salvar la Red.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.
