De nuevo con el anonimato pertinaz
Leyendo el torrente de barbaridades que despliega Antonio Burgos en un artículo ya citado en otros blogs, y que ha servido de inspiración para el guión de una película cuyo cartel ofrece Netoratón, me asusta una vez más comprobar el grado de desconocimiento que algunos muestran sobre lo que es un blog y el medio que sirve para difundir sus contenidos, Internet.
No es que nadie haya de tener la obligación de saber de estas cosas, ni de cualquiera otras. Pero sí se puede pedir, en particular a quienes disfrutan de un reconocido raciocinio, que se tenga el buen juicio de no prejuzgar lo que se desconoce. Y menos aún si se hace en términos no precisamente amables y respetuosos y, para remate, generalizando.
El anonimato que a usted tanto irrita, Señor Burgos, es sólo una leyenda. Por más que algunos, interesadamente, se hayan esforzado en difundirla como verdadera, no deja ser eso, un simple cuento engañabobos. Vamos, que no existe. No al menos para la Ley, que es, a la postre, lo que hubiera de preocuparnos. Así que si usted considera que se ha cometido algún delito en cualquiera de esos blogs o foros que aborrece, no deje de ponerlo en conocimiento de las autoridades pertinentes, que ellas sabrán poner nombre y apellidos donde usted sólo ve impune anonimato.
No creo que deba recordarle que el uso de seudónimo para firmar escritos de pública exposición no es costumbre surgida con las nuevas tecnologías, sino vieja práctica que no siempre, ni necesariamente, ha de servir a fines ilícitos o inconfesables. El que con tales pretensiones lo utilice podrá ser un criminal o un sirvenguenza, según el oculto cariz de sus intenciones, pero lo será con independencia del medio de transmisión que para difundir sus maldades elija.
Ni Internet, con sus blogs y sus foros, ni los medios impresos en papel o los audiovisuales son perversos por sí mismos. Si existe tal perversidad reside ésta en las personas que en esos medios depositan la información. Tanto da que un cotilleo, o también una calumnia, se difundan en el mentidero del pueblo, los medios "del corazón", la radio de la Iglesia Católica Española o un foro de Internet. Los difusores serán cotillas o calumniadores, pero la culpa de esto no la tendrá el medio de difusión, sino la parte más aborrecible de la naturaleza humana, que por desgracia últimamente aflora con demasiada frecuencia.
Así pues, ya puesto a criticar maldades, centre sus iras en los hombres, Señor Burgos. En ellos, y no en las herramientas que usan, se aloja ese talibanismo que usted denuncia.
Y empiece a mirar de reojo a ese amigo que le ha contado lo del anonimato pertinaz en Internet. Para ser un amigo, se ha quedado con usted. Vamos, que le ha engañado inmisericordemente. A no ser que de estas cosas sepa tanto como usted mismo.
Es decir, nada.
Por cierto, muchas gracias por bautizarnos como bandoleros. Ya estábamos un poco aburridos de ser piratas.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

miguelnr dijo
La situación de la derecha en España es patética, infantil y deplorable.
Las derechas de otros países más avanzados y civilizados que este ya hace tiempo que usan Blogs y Portales de internet para expandir sus ideas y generar debate.
España, como siempre, la última tundra de los dinosaurios de Occidente.
Lo dicho, patético.
17 Febrero 2006 | 07:36 PM