La imagen de España
Andaba yo el domingo por la mañana, mientras esperaba la llegada entre nieve y frío de Woodward "El Conseguidor" y su "Luz del Norte", entretenido en seguir en Telecinco las aventuras de Sidney Fox, mi cazatesoros favorita, cuando en el episodio en emisión una secuencia me hizo recordar que ya lo había visto. Un par de policías nacionales españoles irrumpía entre el gentío para poner orden en un altercado callejero entre la intrépida arqueóloga y su ayudante Nigel y una pareja de suplantadores suyos.
La secuencia, supuestamente ubicada en las calles de Cáceres, no tiene desperdicio. La pinta de nuestros policías es de tebeo. En particular la de uno de ellos, bajito y barrigón, con la chaqueta del uniforme completamente desabrochada y la camisa saliéndosele del pantalón. Todo un cuadro.
Pero es que además de desaliñados y nada atléticos, nuestros agentes de la ley aparecen como unos perfectos inútiles sin cerebro. Si era el bueno de Nigel quien había requerido su presencia, gritando al gentío aquello de "¡llamen a la policía!", los representantes de la ley no dudan en detenerle junto con Sidney, sin hacer pregunta alguna, a la sola indicación de los suplantadores, quienes caminando hacia atrás y alejándose tranquilamente del lugar sin que los policías hagan nada por impedírselo, continúan conminado a los agentes a detener a la pareja protagonista: "¡deténganlos, deténganlos, ellos son los asesinos del profesor...!"
Si existe una excepción en ese dicho popular de que "la policía no es tonta" debe ser, sin duda, ésta.
Menuda imagen de nuestra policía, y por extensión de España, la que Paramount y Fireworks Entertainment, entre otras productoras y distribuidoras, se dedicaron a dar por medio mundo en esos gloriosos años en los que por lo visto, según aseguraban algunos, nuestra nación ocupaba en la esfera internacional un lugar de respeto y privilegio. Porque, al igual que aquí en nuestro país hay mucha gente convencida de que el mundo y su historia son tal y como nos los muestran el cine y la televisión, ha de haber bastante gente, repartida por el buen número de países donde la serie se ha emitido o se emite, que crea sinceramente que aqui somos así de desastrosos.
Y de salidos, porque en otro momento del episodio, cuando Sidney y Nigel se paran a preguntar por el camino a seguir a dos jubilados sentados en la terraza de un bar, en un lugar indeterminado de la provincia de Cáceres, uno de ellos no puede evitar dirigir permanentemente hacia Sidney su mirada lasciva mientras no para de repetir "vuelvan por aquí cuando quieran".
Nada, que no nos quitamos el "different" de encima, por mucho que al insufrible le dejara su amigo George poner los pies encima de la mesa.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

jclavijo dijo
En tiempos del Insufrible, Jacinto, Ávila estaba famélica...
1 Febrero 2006 | 04:01 PM