¡Qué manía!
Cuando aún tengo pendiente un meme sobre los cinco libros del 2005, que me mandó Kahlo, llega el bueno del Prieto y me coloca el marrón de confesar cinco manías. Y no lo es tanto, lo de marrón, por tener que hacerlas públicas como por verme obligado a analizarme y discernir, de entre el cúmulo de defectos que me singularizan, qué pueden ser manías propiamente dichas y qué simples arrebatos pasajeros.
Pero, en fin, vamos a ello:
- Como Carlos, comienzo por el asunto del "fumeteo". No soporto los ceniceros rebosantes de colillas. En realidad, aún estando yo solo, en cuanto en el cenicero se reúnen cuatro colillas con su correspondiente ceniza ya estoy pensando en ir a vaciarlo.
Aunque últimamente he solucionado en parte el problema utilizando un cenicero de esos con tapa que me trajeron mi hermana y mi cuñado de Túnez. Digo en parte porque, aunque no veo las colillas, sé que están ahí. Y al final, si no con tanta frecuencia como con los descubiertos, siempre termino realizando la operación de vaciado cada cierto tiempo. - Reconozco también que soy algo maniático con ese orden que reina en mi caos (aunque en esto no estoy solo). El que alguien enrede en mis cosas y despues no las deje como estaban me descompone.
Quizá porque mi manía, en realidad, es no perturbar el orden de los demás. Así que si algún día me invitáis a vuestra casa, no os preocupéis, que no moveré ni un cenicero sin decíroslo antes. - En la mesa, la edad me ha ido dejando manías que no recuerdo de cuando era más joven. Ahora creo haberme vuelto más escrupuloso con la limpieza de cubiertos, platos y vasos. Y lo paso bastante mal si no tengo el espacio suficiente para comer de forma relajada, sin estar pegado a los comensales que haya a los lados.
O sea, que en los convites de las bodas, por lo general, suelo estar deseando llegar a los postres. - Tengo la tele encendida a todas horas. A veces sin volumen, porque esté escuchando música o la tarea que realice requiera una concentración especial, pero con la imagen apareciendo en la pantalla.
Aunque esta manía últimamente no es tan aguda. Llevo ya un tiempo en que no la enciendo durante toda la mañana. La nueva hora para la primera conexión es alrededor de las 3 y media de la tarde, después de comer, cuando empieza Bonanza en Castilla-La Mancha Televisión. - Me fastidian los tiempos muertos, tengo que ocuparlos en algo. Por ejemplo, durante los intermedios publicitarios, si estoy viendo una película en la tele, a menudo subo a mi habitación a ver si me ha llegado correo al ordenador o incluso me pongo con la tarea que tenga a medias hasta que la película empieza de nuevo. Y si me caliento la comida en el microondas o se está guisando sin la necesidad de mi atención constante, en el entretanto tengo que fregar los cacharros que haya sucios, poner la mesa o hacer cualquier otra cosa. Estar sin hacer nada me pone nervioso.
Sí, ya sé que tendría que relajarme un poco. En eso estamos.
Y ahora viene lo dificil, pasar el muerto a otros. Os ha tocado:
- Vero (pa que vuelvas, que lo haces mú requetebien).
- Logoss (porque los isleños también tendrán manías, ¿no?).
- Pasabaporallí (porque su nick me recuerda al entrañable Passepartout).
- Ignacio (porque le gusta Van Morrison).
- Arturo (porque en Chile ya tienen presidenta).
Que no se me quejen los habituales, que esta vez les he dejado descansar. Y a los nuevos, pues nada. Sólo puedo excusarme diciendo que a alguien le tenía que tocar.
¡Señor, qué trances!

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

Rosa J.C. dijo
Bien, bien, te noto dentro de la media. No resultas especialmente maniático, colegui. ;)
28 Enero 2006 | 01:27 PM