Quaero
Pues yo no lo veo tan mal. Soy, entre millones, un feliz usuario de Google, pero, aunque puedo compartir algunas razones con quienes critican las motivaciones expresadas por Jacques Chirac para el desarrollo de un motor de búsqueda con tecnología europea, Quaero, no entiendo que se arme tanto revuelo.
Si bien es verdad que Internet no tiene dueño, también lo es que las empresas que desarrollan tecnologías para la Red han de estar físicamente ubicadas en algún sitio y sometidas a las leyes de ese lugar concreto. La mayoría de ellas, cuyos productos más usamos, están en EE.UU. Y, de momento, los europeos no tenemos ni voz ni voto para intentar frenar los desmanes que por aquellos lares se cometan en lo relativo a Internet.
En ese idílico Internet libre y sin amos los jueces estadounidenses pueden cerrar servicios de intercambio de archivos P2P, obligar a las empresas a que proporcionen al gobierno Bush datos que debieran ser confidenciales o secundar los propósitos de la industria audiovisual para que, por ejemplo, los videos que descarguemos desde Google Video puedan incluir dispositivos DRM.
Mal que bien, contra los desmanes que quieran realizarse en este lado del Atlántico aún podemos ofrecer alguna resistencia. Así que, más allá de si las inciativas son públicas o privadas, bienvenida sea la tecnología europea.
Porque todo eso de una Red ingobernable y de que en Internet el activo de las empresas no es la marca sino la fidelidad de los usuarios queda muy bonito en la teoría, pero, en la práctica, si las circunstancias nos recomiendan dejar de usar no ya sólo Google sino cualquier buscador estadounidense, ¿qué alternativas tenemos?
Aparte de recurrir al anonimato pertinaz, claro está.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

Rosa J.C. dijo
La idea en sí no es mala, la cuestión es la intención con que se hace.
Si es para andar poner el sellito europeo sin más, no tiene demasiado sentido...
21 Enero 2006 | 01:12 PM