Supongo que puedo decir que soy autor, de manera más o menos oficial, desde el momento en que tuve que estampar mi firma por primera vez en un contrato que formalizaba la cesión del 50% de los derechos de autoría que pudieran corresponderme por ser el creador de la letra de una canción en el hipotético caso de que ésta generara tales derechos.
Tampoco es que esperara cobrar nunca nada. He escrito muchas más letras que firmas he tenido que estampar, sin ánimo ni esperanza de compensación económica alguna por ello, y la firma de los contratos de cesión siempre ha sido requisito impuesto por algún productor o sala de conciertos y necesario para que mis amigos los músicos pudieran desarrollar su trabajo.
Así funcionan las cosas en ese mundo ideal, en el que todo se hace en pro de la cultura, que quieren vendernos la SGAE y Pedro Farré, a cuyo artículo de El País solicitando el respeto a los derechos de autor en Internet responde con acierto Defunkid en laMundial.net.
Siempre hay alguien que, por la cara o con la excusa de arreglos en los temas, a menudo insustanciales, se queda con el 50% de los derechos de autor de las canciones. Y si además el creador tiene un agente, éste se quedará con el 50% del 50% restante. O sea, que al autor, en el mejor de los casos, le queda el 25% de los derechos de sus temas. Que con frecuencia ni eso.
Y aún dicen que somos nosotros los que robamos el salario a los autores. Confundido me hallo.
O confuso, que es forma más culta y ha de gustar más a tan desinteresados y bienintencionados defensores de la cultura.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.
Creo que sólo en este mundillo podrido de la SGAE y mi mundillo querido y ya putrefacto de los toros pasa esto: Ponen a la zorra al cuidado de las gallinas...
Por cierto, ¿alguna manera de saber más de tus letras?
Sabrás, sabrás... :)