Coldplay y la locura de los DRM
Lo leo en BandaAncha, que enlaza con la entrada original en Boing Boing.
El último CD de Coldplay, X&Y, lleva sorpresa. Una vez comprado y pagado, retirado el plástico protector y abierta la caja que contiene el disco, los compradores pueden leer una serie casi interminable de restricciones de uso que han de aceptar ya sin más remedio, pues, como indica la última de ellas, salvo por problemas de fabricación no se acepta la devolución del producto.
Es la nueva moda de los DRM, dispositivos que con la excusa de defender los derechos de creadores y editores pisotean sin contemplación los de los consumidores. O, como en el caso de Coldplay y otros artistas, los de sus seguidores, sus fans.
Copio y pego de BandaAncha:
Este CD ha sido fabricado para su uso en reproductores normales de CD, pero podría no funcionar en los siguientes reproductores:
- Algunos reproductores de CD con la capacidad de crear MP3 (como reproductores portátiles o de coche).
- Algunos reproductores de CD con opciones CD-R o CD/RW (como reproductores portátiles o de coche).
- Algunos reproductores de CD de coche con GPS.
- Algunos reproductores de CD de coche con capacidad de grabación en disco duro.
- Algunos reproductores de CD-R/RW utilizados para música.
- Algunos reproductores de CD portátiles.
- Algunos reproductores de DVD.
- Algunos reproductores de CD.
- Algunas consolas de videojuegos.
- Aunque puedes usar un programa de Windows para reproducir algunas pistas, eso no significa que el CD pueda reproducirse en todos los PCs.
- La primera vez que el programa se utiliza (en Windows con un programa de arranque automático) se registra en un archivo de Windows. Así, los programas ya registrados no afectan a las operaciones de Windows.
- El sistema operativo Windows usa los últimos archivos.
Este CD no soporta el software de Macintosh.
- Excepto por defectos de fabricación, no aceptamos cambios en el producto o devoluciones.
A la vista de esto, uno no sabe muy bien qué pensar. Más parece que la compañía editora estuviera pensando en cambiar de negocio y quisiera espantar a la clientela. O quizá es que se piensan que los compradores de música son imbéciles y aceptarán sin más cualquier imposición, por injusta o irracional que ésta pueda ser.
No es de recibo, y ni siquiera sé si legal (asesórame, Prieto, corazón), que ciertas características de un producto, claramente determinantes a la hora de decidir si lo adquirimos o no, sólo puedan ser conocidas por el consumidor una vez que ha comprado y desempaquetado ese producto. Y lo es menos que, además, se nos niegue el derecho a devolver el producto si esas características que se nos han ocultado no nos satisfacen.
Espero que los legisladores y políticos españoles, en gran parte tan complacientes con quienes fomentan el uso de los DRM, sepan advertir la injusticia donde la hay y actúar contra ella. Defender los derechos de unos pocos (discutibles incluso, en muchos casos) violentando los de la mayoría no parece una práctica muy democrática. Más bien parece otra cosa.
Este post se podría haber titulado "Coldplay se burla de sus fans". Porque esas restricciones de los DRM son sólo eso, una gran burla. Y trágica si pensamos que, mientras los burladores se ríen y se enriquecen, la que pierde, la que se socava, es la democracia.
Mientras tanto, el disco de Coldplay se seguirá compartiendo en la Red. Y no será piratería. Será resistencia.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

alberto dijo
Bien, contra estas actuaciones, con traición y alevosía, pues no te enteras hasta que es tarde, sólo queda hacer lo que tu has hecho, publicarlo y que sea conocido lo mas ampliamente posible para que la gente reaccione con su única, peropoderosísima arma: NO COMPRARLO.
a ver si de una vez se enteran.
3 Enero 2006 | 01:53 PM