Nos vemos en el gueto
Se acabó ya el tiempo de los viejos saludos y consignas. La modernidad, que no el progreso, tiene esas cosas. Todo lo anterior es detestable y en lo nuevo está la salvación. Y lo nuevo, claro, trae nuevas formas, nuevos usos. Adoptarlos nos hace sentirnos jóvenes, briosos, integrados. Estamos al día. Vivimos con los tiempos.
Poco importan las lecciones que la historia nos regala. Los errores anteriores los cometieron otros. Nosotros somos más listos, estamos mejor preparados, tenemos mejor criterio. Y, cómo no, nos sobra la valentía, el empuje necesario para acometer empresas necesarias, de gran trascendencia. Para realizar esos cambios que den fe de nuestra modernidad, que dejen huella de nuestro paso por este mundo.
Pero tenemos un problema. Somos seres religiosos, nos guste o no, y si nos apartamos de la creencia en los dioses necesitamos nuevos credos que canalicen esa esencia espiritual, esa capacidad de tener fe. Por eso revestimos nuestros cambios de gravedad y los proclamamos grandilocuentemente. No pueden ser sólo simples cambios, correcciones lógicas, cotidianas, producto de una evolución callada y constante. Han de ser revoluciones. O al menos parecerlo. Sólo así será evidente que hemos hecho algo grande. Que hemos traído la modernidad.
Y ahora la modernidad marca, de nuevo, nuevos usos. Que no nos harán más felices, ni siquiera más sanos. Pero seremos más modernos.
Y tendremos que cambiar de saludos y consignas. Ya no vale aquel "nos vemos en los bares". A partir de ahora, algunos, tendremos que vernos en el gueto.
Toma un Ducados, Gervais, que esto es cuestión de paciencia.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

ros dijo
me encanta la cafetería de la facultad de farmacia. la gente me cae bien. la comida es deliciosa y con variedad de platos donde elegir. Y MUY BARATO. claro, para estudiantes.
ayer fui, como siempre, a comer allí. pasé, como siempre, al comedor de "no fumadores". dos cucharadas del primer plato y a mi derecha una joven fumando. "el humo no me molesta. no seré descortés. seguiré comiendo tranquilamente". dos cucharadas más y el humo se me acerca peligrosamente. me molesta. entre cucharada y cucharada, bocanada de humo. miro alrededor. las paredes empapeladas con "ZONA DE NO FUMADORES" en rojo sobre blanco. me asomo como puedo al cortado humeante que acompaña al cigarro. "aún le queda mucho. a ver si se desvía el humo..." en las paredes, a un metro de distancia entre ellos, se repite el cartel "MESAS RESERVADAS PARA COMEDOR ENTRE LAS 13 Y LAS 16". no me apetece leerle los carteles, así que busco otro sitio. es hora punta y no veo adónde ir". da igual: a medias con el primer plato, con la bandeja entre las manos, me levanto y busco otra mesa. encuentro sitio al fondo. por el camino, veo más gente fumando en el comedor de no fumadores.
en otro momento les hubiera advertido de los carteles. quizás no lo han leído, ocupadas como están con los exámenes y los problemas típicos de la juventud. quizás si les advierto, ellas lo agradecen y se disculpan enrojecidas. quizás. pero ayer no me apetecía enseñar a leer a universitarias. esperaré a que maduren... a que lean los carteles, a que pregunten a los compañeros de comedor si les importa que fumen...
llevo 30 años esperando.
por otro lado, trabajo en bibliotecas. los compañeros también fuman en despachos, depósitos de libros.
no quiero ser descortés, pero...
en el instituto, cuando empecé a ser fumadora pasiva, atribuía la falta de educación a la edad. "no lo piensan. están en su mundo. una edad difícil (la misma que la mía)...". en la facultad, donde todavía era fumadora pasiva, la falta de educación seguía atribuyéndola a la edad: "bueno... son jóvenes. el estrés de los exámenes. la edad. no están para cortesías (y yo sí, claro)...". ahora, en el mundo laboral, sigo excusando el comportamiento de los compañeros "fuera hace frío. para un ratito que tienen de descanso..."
ojalá la cortesía fuera compartida por más gente. siempre soy yo quien se levanta y sale (en una reunión de trabajo, una compañera insistió en que era YO quien debía sarlir de la sala, si SU humo me molestaba a mí)
mientras no haya educación, bienvenida la modernidad. lo siento.
salud!
16 Diciembre 2005 | 04:19 PM