Bellotas de las Malvinas
De allí me han llegado hoy, sí señor, un puñado de bellotas por correo postal. De esas mismas que siembran el desconcierto entre los guardias aeroportuarios por su radiológica semejanza con no sé qué mortífero explosivo.
Y, la verdad, ahora les entiendo. Porque su peligro, si bien no mortal, sí que lo tienen. Canturreando me hallo toda la tarde desde que abrí el sobre y comprobé su contenido. Y no sé bien si la causa de la explosión de mi alegría ha sido la grata sorpresa ante un presente no esperado o (que dejen de leer aquí los niños) haberles visto el pezón a las bellotas.
Gracias, Goyo, amigo. De corazón. Espero poder decirte algún día que la semilla ha dado su fruto.
Algo de esta tierra manchega tendrá que viajar hacia las Malvinas. Quizá unos ajos morados de Las Pedroñeras. Y a ser posible ecológicos, que su cultivo no estorba ni a la milana ni a la oveja.
¡Ah, se me olvidaba! En las Malvinas de las que hablo no pinta nada la Commonwealth. Están en Cáceres.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

Cesar Calderon dijo
Eres un enchufao...yo quiero mis bellotas!!!!
29 Noviembre 2005 | 10:16 PM