Aquí paz y después gloria
Leo en HoyInternet que ha sido arrestado Monseñor Dale Fushek, ex vicario general de la Diócesis Católica Romana de Phoenix, Arizona, acusado de tres cargos de agresión, cinco de contribuir a la delincuencia de un menor de edad y dos por exposición indecente.
En suma y abreviando, se trata de un caso más de los muchos que contribuyeron al escándalo sobre abusos a menores en que la Iglesia Católica de EE.UU se vió envuelta no hace mucho tiempo, provocando un clima general de indignación cuya expresión más singular pudo ver el mundo entero con ocasión de la elección del actual Papa, cuando en Roma unas madres estadounidenses increpaban a un cardenal de esa misma nacionalidad.
No pareció entonces inmutarse dicho cardenal, o al menos guardó una aparente compostura. Y es que la Iglesia Católica pocas veces se hace cruces cuando el pecado surge de sus propias entrañas. Lejos de aceptar de frente la responsabilidad, más se preocupa por correr un velo y capear el temporal con el menor daño de imagen posible.
Lo vi hace unos meses en un documental sobre ese escándalo y costaba creer lo que allí aparecía. Ante los abusos de un sacerdote, que reconocía su culpa personalmente en el mismo reportaje, las autoridades civiles y eclesiásticas de su ciudad habían corrido a pactar una solución extrajudicial con las familias de las víctimas. Y el castigo inflingido al sacerdote fue el traslado a otra ciudad y otra parroquia en la que le dejaron al cargo... ¡de la juventud!
No sólo la única preocupación en ese caso era guardar la imagen, sino que la solución adoptada mostraba un enorme desprecio por las víctimas y por el mismo delito, dejando al cargo de menores a alguien que, precisamente, venía de cometer abusos con otros menores. Para autoexcomulgarse.
Lo he recordado al leer que "Michael Haran, un abogado de la diócesis, dijo que la Iglesia conocía a una de las presuntas víctimas porque previamente había llegado a un acuerdo extrajudicial con él". Y sigo sin entender que la Iglesia pueda reconocer, sin ningún pudor, que en ese tipo de delitos se trata de solucionar el asunto sin llegar a los tribunales. Dicho de otro modo, haciendo el menor ruido posible. De nuevo la imagen institucional primando sobre los valores cristianos.
Aunque, algo de reconocimiento de culpa sí que hay, como prueba el que la web de la Diócesis de Phoenix incluya una página de su Office of Child and Youth Protection en la que recomiendan a las víctimas de abusos que se pongan en contacto con la abogada de la Diócesis:
"Bishop Thomas J. Olmsted encourages anyone who has been a victim of child sexual abuse by any employee of the Roman Catholic Church to please come forward by contacting the Diocesan Youth Protection Advocate Jean Sokol at 602-354-2396 or by email.
Bishop Olmsted would like to meet with victims and their families to offer a sincere apology and his prayers for healing..."
Siempre es un consuelo saber que si un sacerdote abusa de tu hijo el obispo se disculpará en persona y rezará por tu familia.
Y aquí paz y después gloria.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

Gervais dijo
La Iglesia (me refiero a su jerarquia) es esclava de sus palabras y también de sus silencios.
¿Cuando tendrà un comportamiento realmente "cristiano"?. Es imposible porque es una poderosa contadicción, una falacia. Seria verdaderamente "cristiana" si se autodisolviera y atomizara. Mientras tanto, sigue católica, erre que erre y es la transnacional más antigua del mundo. La paz sea con nosotros (dicho con auténtico respeto e intención). Saludos :)
22 Noviembre 2005 | 05:31 PM