¿Para qué servirá el carné de periodista?
Para nada, parece insinuar, en trascripción de El País, el periodista de TVE y profesor de Comunicación e Información Audiovisual Rafael Díaz Arias, uno de los redactores del Proyecto de Estatuto del Periodista Profesional que provoca opiniones enfrentadas dentro la propia profesión periodística y encierra perspectivas que a otros nos parecen inquietantes.
Manifiesta Díaz Arias respecto al citado carné:
"Se trata de un carné que no habilita para el ejercicio profesional, sino que es un medio de prueba más".
Si no habilita para el ejercicio profesional, ¿qué sentido tiene, qué ha de probar? Eso no lo dice el periodista, o al menos no aparece reflejado. Pero si ha de ser un documento probatorio de la cualificación profesional, bastaría con expedirlo una vez, junto con la certificación académica que sí prueba esa cualificación. Se supone que tras el paso por la universidad y una vez superados todos los requerimientos académicos, uno es periodista, en principio, para toda la vida. Como un médico, un abogado, un ingeniero...
Pues parece que no, que no bastará con eso, según el Proyecto:
Artículo 2. Acreditación.
La condición de periodista profesional se acredita mediante el correspondiente carné expedido por el Consejo Estatal de la Información o sus equivalentes autonómicos, conforme a un modelo único, que será regulado por Ley. El Gobierno enviará a las Cortes en el plazo de un año desde la entrada en vigor de esta Ley Orgánica un Proyecto de Ley, que tendrá el carácter de norma básica de los medios de comunicación social. El carné profesional se renovará periódicamente.
O sea, que pese a lo que diga Díaz Arias (¡mira que no saberse el texto que ha ayudado a redactar!), se puede ser periodista titulado, a secas, pero no profesional, pues para esto último se necesita el dichoso carné. Vamos, que habilitar, habilitará.
Y además, la decisión sobre quién merece esa habilitación estará en manos de un Consejo Estatal de la Información, que es tanto como regalarle abiertemente el control de los medios informativos a los poderes políticos. El mundo al revés, el vigilante aprobado o recusado, periódicamente, por los que debieran ser sus vigilados.
No será ésta, por supuesto, la lectura que hagan los defensores del Estatuto. Pero si he de suponerles buena fe y a su Proyecto bondades, aún me cabría suspenderles en redacción, pues el texto está plagado de frases y párrafos que se pueden plegar a las interpretaciones más variopintas. Un ejemplo:
Con carácter general, los organismos y autoridades públicas pondrán a disposición del público las informaciones de relevancia general mediante bases de datos accesibles a través de las redes electrónicas.
Esto, dicho después de que se establezca que:
Los periodistas tendrán libre acceso a los registros, expedientes administrativos y actuaciones judiciales no declaradas secretas y en general a cualquier información recogida por las autoridades públicas que pueda contener datos de relevancia pública.
Suena raro, la verdad. ¿Serán los periodistas acreditados portavoces oficiales del poder, sin que el ciudadano pueda tener acceso a más información que la transmitida por ellos o la que los poderes políticos consideren de "relevancia general"? ¿Son "relevancia pública" y "relevancia general" una misma cosa? ¿De no serlo, dónde está la diferencia y por qué se puede negar a un ciudadano el acceso a una información no secreta a la que el periodista acreditado sí pueda acceder?
Hay más interrogantes por despejar en torno a este Proyecto. Y uno en particular que ha de preocuparnos a quienes nos dedicamos a esto de escribir en los blogs: si uno de los motivos aducidos para la redacción del Estatuto es la defensa de los periodistas frente al intrusismo profesional, ¿será un intruso profesional el blogger que narre o documente con imágenes obtenidas por él mismo un suceso noticioso del que ha sido testigo? ¿deberá, en lugar de publicarla en su blog, entregar esa información a un periodista profesional para que sea éste quien la revele?
Porque hoy por hoy, y a pesar de que he manifestado en repetidas ocasiones que eso de la polémica entre blogs y periodismo me parece desproporcionado, pretender limitar el derecho a transmitir la información suena a chiste.
Como digo, me gustaría creer en la buena fe con que dicen se presenta este Proyecto, pero el penoso ejemplo que está dando parte de la profesión, con promotores y detractores enfrascados en disputas demagógicas y pueriles reproches mutuos relacionados con antiguos regímenes políticos dictatoriales, no anima precisamente a la confianza.
Así que seguiremos preguntando, hasta que alguien nos conteste con claridad. Esa es la obligación y el derecho de los ciudadanos, demandar una información precisa y veraz. Aunque nuestras preguntas puedan sonar ridículas.
Y aunque no tengamos un carné de ciudadanos profesionales.

¡Infórmate y actúa!

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

Cesar dijo
Me suena a miedo....
19 Octubre 2005 | 02:38 PM