"Amor con amor se paga"... "De bien nacidos es ser agradecidos"... "Hoy por ti, mañana por mí"...
El concepto es tan antiguo como necesario. Cuidar el medio ambiente es "devolver" a la Tierra lo que ella nos da; atender a nuestros mayores es "devolverles" sus cuidados para con nosotros; una sonrisa, una caricia inesperadas son la "devolución" del cariño recibido con anterioridad. Así ha funcionado siempre el mundo, esa es la dinámica de las relaciones humanas. "Dad, y se os dará", que dijo Jesús en el Sermón de la montaña, según San Lucas.
En realidad, hay poca gente que no esté de acuerdo en que hay que devolver lo prestado. En la teoría. En la práctica, ya hace tiempo que la humanidad derivó hacia un concepto de propiedad que contraviene esa teoría mayoritariamente aceptada. El individualismo mal entendido que hoy reina en nuestras sociedades, más cercano al egocentrismo, nos lleva a sobrevalorar nuestras capacidades, despreciando el concurso del acervo cultural en nuestra tarea creadora hasta límites que alcanzan el absurdo.
El artista, el científico, el intelectual, no lo serían de haber crecido aislados de la sociedad que les proporcionó las bases de su conocimiento. De nada hubiera servido su potencial intelectual sin el acceso a una cultura dejada en herencia por quienes les precedieron. Hay, pues, un préstamo, que implica una deuda y requiere, según esa teoría ante cuyo planteamiento asentimos sin dudar, una devolución.
Nadie, por mucha que sea la estima en que tenga su intelecto, puede crear algo de la nada. Necesita materiales, herramientas, que en algún sitio ha de conseguir, y que ya estarán ahí cuando él llegue a ese lugar. Materiales, herramientas, que no le pertenecen. No es lícito, entonces, que pretenda adueñarse de ellas, hacerlas suyas y prohibir su uso a los demás.
Podrá merecer una recompensa por lo que de suyo haya puesto en el esfuerzo creador, indudablemente. Pero no demandar la propiedad exclusiva de lo creado, compuesto en buena parte por esos materiales que encontró.
En el caso del arte, la ciencia, la cultura, del conocimiento en suma, esos materiales y herramientas son de todos. Pertenecen a la Humanidad. Y en justa aplicación de esa teoría que el sentido común nos anima a sostener de forma natural, a la Humanidad han de regresar una vez que los hayamos utilizado. Porque hay que devolver lo prestado.
Pero si queréis saber mejor de qué va todo esto de la Devolución (sin tanta retórica, que lo mío empieza a ser preocupante), acudid al sitio del Movimiento por la Devolución, una propuesta Ciberpunk para ese asunto últimamente tan debatido del copyright y las patentes.
Y si acaso estáis cerca de Mataró este sábado, también podéis asistir al coloquio que, moderado por Jorge Cortell y con la participación de Ignasi Labastida, Iñigo Medina y Pere Quintana, tratará sobre la Devolución en relación con otras propuestas, como Creative Commons.
Más información sobre este debate, hasta con plano de situación, en La Tercera Ola.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.
En todo orden de cosas, la gratitud es fundamental.
Por eso no me canso de agradecerte amigo Stralunato, siempre me diste y me das la mano. Sabes, recuerdo al Señor Millas (creo que así apellida) que dice de perder tiempo,
Que va, lo que yo gané en este Blog no se compra con dinero, no perdí ni pierdo tiempo,
Gané amigos, Gracias Jacinto.
Hoy le di tus saludos al colibrí.
Besitos dulces.