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lo que no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario

9 Octubre 2005

La estupidez moral

Tomo el título de este post de "Holocausto: Individuos, masas y crímenes", un artículo de Hugo Hiriart en Letras Libres.
Se atribuye en él a un médico de las SS tal categoría, la estupidez moral, que vendría a consistir en algo así como mostrar una rígidez moral extrema en algunos asuntos puntuales, incluso insustanciales en muchas ocasiones, mientras se permiten o promueven comportamientos que desde un punto de vista moralmente estricto serían más condenables.
El ejemplo del médico nazi explica mejor el concepto:

"Höss, médico de las SS, se dedicaba con entusiasmo a despojar cadáveres de judíos asesinados por los nazis de sus dientes de oro, que luego se fundían y se conducían en lingotes, una vez al mes, al departamento médico de la ss. Cuando el interrogador lo provocó en Núremberg preguntándole si se había quedado con bienes de judíos, respondió indignado: "No sólo no podía, sino que enriquecerme de ese modo habría ido contra mis principios... No habría sido decente."
"El abismo entre crimen abominable y ridícula mojigatería era notable en el caso de Höss", juzga Overy. Asumía toda gazmoñería y dejaba pasar la brutalidad de los más torvos crímenes. Cosa no rara en la gente muy gazmoña y moralera. Pero eso de Höss ya no era cierta ceguera, sino propiamente honda estupidez moral."

El sentido de la decencia del médico no le hubiera permitido sisar un pellizco del botín que ayudaba a recolectar, pero sin embargo no encontraba reparos de conciencia para manipular los cadaveres de seres humanos víctimas de un exterminio sistemático y caprichoso. Curiosa moral la suya. Una moral estúpida.
Éste es un caso especial, en circunstancias al límite. Pero las incongruencias o paradojas que encierra la estupidez moral pueden ser diversas, y conseguiremos, sin mucho esfuerzo, encontrar en el presente gran variedad de casos que presenten los síntomas de esa afección.
Un foco de contagio evidente se encuentra en los Estados Unidos, donde una parte de la población apela a los valores religiosos, morales, hasta para razonar el sentido de su voto político y combatir con él aberraciones morales cuasi diabólicas, como el matrimonio entre homosexuales. Incluso el Presidente de la nación proclama constantemente esos valores. Sin embargo, antes fue Gobernador de Tejas, uno de los Estados más aficionados a aplicar la pena capital. Y también muchos de esos votantes que dicen vivir según sus principios cristianos son firmes defensores de la pena de muerte. A no ser que los Mandamientos de la Ley de Dios se hayan reducido a nueve sin que nos hayamos enterado y el sacrificado haya sido el "No matarás", nos encontramos ante un caso ejemplar de estupidez moral.
Es sólo un ejemplo, quizá de los más notorios. Pero hay más, muchos más, por todas partes. Y hasta es posible que casi todos la hayamos padecido alguna vez, aunque como las fiebres maltas haya podido pasar por nuestra vida sin que advirtiéramos su presencia. Al fin y al cabo, la incongruencia es un mal común, muy extendido. Y sólo hace falta que salgan a relucir los principios para que degenere en estupidez moral. No es tan dificil.
Lo peligroso es el riesgo de contagio. Si conocéis a alguien que la sufra de manera crónica, alejáos de él cuanto podáis. La estupidez moral, una vez contraída en su variante crónica, tiene dificil cura.
Avisados quedáis.

servido por Jacinto 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Carlos Guadian

Carlos Guadian dijo

Jacinto, estoy de acuerdo contigo que la "estupidez moral" se pega, y empieza sin darnos cuenta con cosas nimias y de poca importancia, pero que poco a poco van acentuando los extremos y el fanatismo de muchas actuaciones. Cuantas veces hemos oído la expresión "es más papista que el papa". Y sin embargo la laxitud en el cumplimiento de otro tipo de actuaciones hace que uno no sea consecuente con sus principios.

Tenemos que evitar, esa doble moral o rasero.

9 Octubre 2005 | 12:51 PM

Gervais

Gervais dijo

Po zí zeñó. Lo mejor para hacer fracasar la inteligencia es los prejuicios, la superstición y el dogma (J.A. Marina, dixit). Me repito, pero es que me encanta.
Libresaludos :)

11 Octubre 2005 | 02:46 AM

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