Hace un rato me ha llegado un correo de Amnistía Internacional anunciando una campaña de envío de emails a la Presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, en contra de la pena de muerte en ese país.
La causa promotora es la confirmación de tal condena en el caso del español Paco Larrañaga, pero la petición se hace extensiva al resto de condenados y sugiere la abolición definitiva de la pena capital.
El texto de los emails enviados es el siguiente:

Señora Presidenta Macapagal - Arroyo,
El 21 de julio el Tribunal Supremo de Filipinas ha confirmado la pena de muerte por inyección letal de Paco Larrañaga.
Teniendo en cuenta que considero que la pena de muerte supone una violación del derecho a la vida y el derecho de toda persona a no ser sometida a penas crueles, inhumanas y degradantes, le pido que:
- promueva la abolición de la pena de muerte en su país;
- declare una moratoria de las ejecuciones de todos los presos que están pendientes de ejecución;
- le conmute la pena de muerte a Paco Larrañaga.
Atentamente,

No puedo entender que en la actualidad se pueda seguir ejecutando legalmente a nadie, en ningún sitio. Ni que aceptemos esa práctica sin oponernos firmemente a ella, como si fuera algo sin importancia, un asunto menor, en países de tradición democrática dentro de nuestro propio entorno occidental. Pero éste sería ya otro asunto.
Si alguien entiende tan poco como yo que la pena de muerte siga existiendo, y quiere colaborar en la campaña, aquí está de nuevo el enlace:
Contra la pena de muerte en Filipinas.