Cuando hablan los tecnólogos yo tiendo a callarme y escuchar, por si acaso aprendo algo. Pero cuando el otro día leí que el presidente de Sun Microsystems, Jonathan Schwartz, anunciaba la creación de un sistema DRM estándar, basado en el código abierto, me quedé pensativo y meditabundo. Si la función de las tecnologías DRM es limitar las posibilidades de manipulación de los usuarios, con el supuesto fin de proteger los derechos de propiedad intelectual, ¿qué sentido tiene un DRM con el código abierto, modificable por cualquiera? Sería como darle a los presos las llaves de la prisión, para que salgan de ella cuando quieran.
Llegué a pensar que los medios, pues leí la noticia en varios de ellos, habían malinterpretado la exposición de Schwartz. En ésta hablaba también de crear un sistema estándar para los DRM. Esto ya tiene más sentido, pues el que sea estándar, aceptado y usado por la mayoría de la industria, no implica que sea libre. Pero lo de código abierto como que no me terminaba de cuadrar.
Y sigue sin cuadrarme, después de leer dos posts de Cory Doctorow en Boing Boing (un enlace en cada boing), en los que argumenta esa incompatibilidad entre el DRM y el código abierto:
"DRM is supposed to keep users from manipulating their players. Open source is supposed to encourage users to manipulate and modify their players. They are utterly incompatible."
Si el amigo Doctorow lo dice, no debía ser tan descabellado mi pensamiento. Pero ahora me queda otra duda. Si existe esa incompatibilidad, ¿cómo es posible que sugieran algo así las gentes de Sun? Tampoco es que sean tontos, precisamente.
Lo único que se me ocurre, y quizá aquí vaya el disparate (o el acierto, vaya usted a saber), es que el acceso a ese código lo tengan única y exclusivamente las empresas que lo vayan a incluir en sus productos. Esto explicaría lo de "basado en el código abierto". Pero en la práctica no sería tal.
Supongo que ya nos enteraremos mejor de qué va esto. Mientras tanto, ni abierto ni cerrado. No queremos controles DRM.
Entre otras razones, porque nadie nos garantiza para qué los vayan a usar.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.
Escribe un comentario