Derivar, bien... ¿pero hacia dónde?
Encuentro en Barrapunto un debate al hilo de las controversias que últimamente se han generado respecto de las licencias Creative Commons y su asunción del concepto tradicional de propiedad intelectual, su grado de aporte legal al fin de la cultura libre o la necesidad de que se establezca una definición previa y precisa de la libertad a la que pretenden contribuir.
Sin entrar ahora a fondo en la polémica suscitada, sí quiero comentar un aspecto de las licencias que siempre me ha llevado a la reflexión: el permiso para realizar obras derivadas.
Expuesto así, de forma genérica, posibilita el que cualquiera transforme una obra de otro sin tener que pedirle conformidad. Esto, para algunos, no ofrece mas que ventajas. Cualquier obra podría ser libremente ampliada, corregida, mejorada, traducida, y todos nos beneficiaríamos de ello, tal como sucede en el ámbito del software libre.
Creo que es ésta una visión demasiado optimista, ideal, aunque bienintencionada, de las posibilidades que abre ese permiso indiscriminado. La tecnología y el arte son cosas diferentes, que no pueden ser reguladas desde los mismos presupuestos, y la libertad de modificación de la obra original, que en el software suele suponer un avance, puede conducir, en el caso del arte o el pensamiento, a desvirtuar el mensaje que esa obra primigenia intenta transmitir.
Puede que a un artista plástico, un realizador audiovisual o un literato no les importe que su obra sea remodelada por otros, que varíen su forma o hasta su esencia. Pero habrá también quienes no deseen ver su obra desvirtuada, despojada del espíritu con que quisieron impregnarla cuando la crearon. Y estarán en su derecho.
La libre difusión o reproducción de una obra, el permitir un acceso también libre y universal a ella, ya cumple con las premisas de la cultura libre, sin necesidad de que se exija el derecho a alterar lo creado con anterioridad. Esto no implica aceptar que el autor pueda detentar ningún tipo de propiedad intelectual, de orientación mercantil, sobre esa obra, sino sencillamente que tenga el derecho moral a ver reconocida su autoría. Y la obra modificada ya no es "su obra", la que él creó. Ni siquiera en el supuesto de que las modificaciones la hubieran mejorado. Si alguien considera pertinente o necesaria esa mejora, siempre puede crear una nueva obra desde ese criterio.
En el caso de un texto derivado, la simple referencia al autor del original (o un enlace hacia su ubicación, en el caso de Internet), no preserva ese derecho moral. Si al alterar la obra hemos desvirtuado el sentido que inicialmente tenía, con intención o sin ella, podemos confundir al lector, haciéndole creer que nuestro estilo o nuestra opinión son también los del autor original.
Esto puede ser particularmente problemático en el caso de los textos que reproducen la opinión o el pensamiento de su autor. Una simple palabra, un simple adjetivo, un simple signo de puntuación, pueden variar el significado de una frase, el de todo el discurso inicialmente planteado. Y no creo que sea beneficioso para nadie, no sólo para su autor, el que un ensayo escrito hoy sea dentro de 10 años "otra cosa", o incluso la contraria a la que ahora representa, por arte de las mágicas y libres derivaciones.
Tampoco tiene mucho sentido, como algunos llegan a proponer, el que una obra literaria se pueda ir actualizando a través del tiempo. Los libros (y las creaciones artísticas en general) son testigos de excepción del momento histórico en que se crearon. "Mejor es no meneallos..."
La cultura ha de usar la tecnología como el eficaz instrumento que es, pero no supeditarse a ella en exceso ni rendirse incondicionalmente a sus dictados y normas. Porque jamás podrá ser libre si en el camino hacia la libertad le vamos quitando el aire para inflar el globo de autocomplacencia de un "friquismo" mal entendido.
Derivar puede servir para abrir nuevos caminos, pero primero habremos de saber hacia dónde nos conducen.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

alberto dijo
Estoy totalmente de acuerdo con el concepto de "obra derivada". yo creo algo, otro lo recoge, modifica, mejora, complementa. Si no me gusta, lo digo, si me gusta, lo vuelvo a retomar, recrear.
Sinceramente creo que todos ganamos, en lo que publico, y en las obras de diseño 3D, animaciones y montajes paisajísticos que cuelgo en ciberpunk, y en otros sitios, así lo hago.
31 Julio 2005 | 03:45 PM