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La Coctelera

stralunato

lo que no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario

31 Julio 2005

Derivar, bien... ¿pero hacia dónde?

Encuentro en Barrapunto un debate al hilo de las controversias que últimamente se han generado respecto de las licencias Creative Commons y su asunción del concepto tradicional de propiedad intelectual, su grado de aporte legal al fin de la cultura libre o la necesidad de que se establezca una definición previa y precisa de la libertad a la que pretenden contribuir.
Sin entrar ahora a fondo en la polémica suscitada, sí quiero comentar un aspecto de las licencias que siempre me ha llevado a la reflexión: el permiso para realizar obras derivadas.
Expuesto así, de forma genérica, posibilita el que cualquiera transforme una obra de otro sin tener que pedirle conformidad. Esto, para algunos, no ofrece mas que ventajas. Cualquier obra podría ser libremente ampliada, corregida, mejorada, traducida, y todos nos beneficiaríamos de ello, tal como sucede en el ámbito del software libre.
Creo que es ésta una visión demasiado optimista, ideal, aunque bienintencionada, de las posibilidades que abre ese permiso indiscriminado. La tecnología y el arte son cosas diferentes, que no pueden ser reguladas desde los mismos presupuestos, y la libertad de modificación de la obra original, que en el software suele suponer un avance, puede conducir, en el caso del arte o el pensamiento, a desvirtuar el mensaje que esa obra primigenia intenta transmitir.
Puede que a un artista plástico, un realizador audiovisual o un literato no les importe que su obra sea remodelada por otros, que varíen su forma o hasta su esencia. Pero habrá también quienes no deseen ver su obra desvirtuada, despojada del espíritu con que quisieron impregnarla cuando la crearon. Y estarán en su derecho.
La libre difusión o reproducción de una obra, el permitir un acceso también libre y universal a ella, ya cumple con las premisas de la cultura libre, sin necesidad de que se exija el derecho a alterar lo creado con anterioridad. Esto no implica aceptar que el autor pueda detentar ningún tipo de propiedad intelectual, de orientación mercantil, sobre esa obra, sino sencillamente que tenga el derecho moral a ver reconocida su autoría. Y la obra modificada ya no es "su obra", la que él creó. Ni siquiera en el supuesto de que las modificaciones la hubieran mejorado. Si alguien considera pertinente o necesaria esa mejora, siempre puede crear una nueva obra desde ese criterio.
En el caso de un texto derivado, la simple referencia al autor del original (o un enlace hacia su ubicación, en el caso de Internet), no preserva ese derecho moral. Si al alterar la obra hemos desvirtuado el sentido que inicialmente tenía, con intención o sin ella, podemos confundir al lector, haciéndole creer que nuestro estilo o nuestra opinión son también los del autor original.
Esto puede ser particularmente problemático en el caso de los textos que reproducen la opinión o el pensamiento de su autor. Una simple palabra, un simple adjetivo, un simple signo de puntuación, pueden variar el significado de una frase, el de todo el discurso inicialmente planteado. Y no creo que sea beneficioso para nadie, no sólo para su autor, el que un ensayo escrito hoy sea dentro de 10 años "otra cosa", o incluso la contraria a la que ahora representa, por arte de las mágicas y libres derivaciones.
Tampoco tiene mucho sentido, como algunos llegan a proponer, el que una obra literaria se pueda ir actualizando a través del tiempo. Los libros (y las creaciones artísticas en general) son testigos de excepción del momento histórico en que se crearon. "Mejor es no meneallos..."
La cultura ha de usar la tecnología como el eficaz instrumento que es, pero no supeditarse a ella en exceso ni rendirse incondicionalmente a sus dictados y normas. Porque jamás podrá ser libre si en el camino hacia la libertad le vamos quitando el aire para inflar el globo de autocomplacencia de un "friquismo" mal entendido.
Derivar puede servir para abrir nuevos caminos, pero primero habremos de saber hacia dónde nos conducen.

servido por Jacinto 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

alberto

alberto dijo

Estoy totalmente de acuerdo con el concepto de "obra derivada". yo creo algo, otro lo recoge, modifica, mejora, complementa. Si no me gusta, lo digo, si me gusta, lo vuelvo a retomar, recrear.
Sinceramente creo que todos ganamos, en lo que publico, y en las obras de diseño 3D, animaciones y montajes paisajísticos que cuelgo en ciberpunk, y en otros sitios, así lo hago.

31 Julio 2005 | 03:45 PM

David

David dijo

Mira, si alguien quiere usar una obra tuya en el sentido contrario al que tu quieres usarlo, bendito sea.

La obra pertenece a la comunidad y evidentemente la comunidad no es homgénea. Hay de todo. También quienes quieren opinan diferente y hasta quienes quieren hacerte daño.

Pero eso forma parte de la diversidad. Y la diversidad es en si misma positiva. En diversidad ya discutiremos, convenceremos a otros, etc.

Si otro hace un uso criminal de una obra que tu creaste se perseguirá el uso por criminal, no porque tú no estés de acuerdo.

En ciencia hay un montón de ejemplos: desde Newton de cómo el uso de obras e ideas contrario al que quería el autor acabó conduciendo a mayor clarificación.

No, no, la propiedad intelectual no existe, es una mala metáfora de la propiedad, un monopolio estatal concedido exclusivamente para asegurar incentivos a la innovación. Hoy ya no lo consigue, incluso lo frena. No nos agarremos a esos privilegios que hoy nada aportan.

31 Julio 2005 | 04:03 PM

stralunato

stralunato dijo

Yo no estoy en desacuerdo con ese concepto. No digo que no deba existir e incluso sea beneficioso en muchos casos. Pero hay otros en los que tengo dudas sobre ese beneficio y creo que el autor debe tener derecho a elegir si permite la obra derivada o no. Principalmente, como digo en el post, en el caso de los textos.
Por poner un ejemplo, a mí no me gustaría que donde pongo "terrorismo de AlQaida" alguien lo corrigiera y sustituyera por "terrorismo islámico", porque yo nunca usaría ese término. Y el que alguien pueda tergiversar tu opinión, y hasta darle la vuelta, no me parece una cuestión menor.
Seguramente habrá otros textos en los que me dé lo mismo que los modifiquen. Pero, en cualquier caso, creo que es algo que debo valorar yo. Lo que no comparto es esa opinión de que se debe licenciar todo permitiendo siempre la obra derivada.
Si tuviera que ser así, ya me veo equipos organizados de fanáticos religiosos corrigiendo sin descanso textos científicos. No quiero ni pensarlo.
Insisto, no estoy en contra de permitir la obra derivada, sino del planteamiento de que deba permitirse por obligación.

31 Julio 2005 | 04:36 PM

stralunato

stralunato dijo

David, no se trata de propiedad intelectual. Si tú pones tu obra al alcance de todos y permites la copia y la reproducción sin restricciones no estás reclamando la propiedad de nada.
A partir de ahí, que la aplaudan, la critiquen, la ridiculicen o hagan lo que quieran. Pero para todo eso no es necesario que la modifiquen. Es más, si la transforman hasta que desaparezca cualquier huella de tu autoría, de tus puntos de vista, están hurtando al posible lector elementos para la reflexión. Eso no favorece la diversidad ni el debate, más bien parece un intento de ascamotearlos.
Claro que se pueden usar las ideas de otro para contradecirlas, y eso puede resultar beneficioso, pero el método no ha de ser eliminarlas, sustituyéndolas por las nuestras. Lo ideal es poner unas juntas a otras para que cualquiera pueda sacar sus propias conclusiones.
De todas formas, como ya he dicho contestando a Alberto en el comentario anterior, con lo que no estoy de acuerdo y he leído en algún sitio es con eso de que si no permites la obra derivada ya resulte que eres poco menos que un neofascista enemigo de la cultura libre.
Precisamente a la gente que así opina es a la que menos se debería dejar corregir un texto ajeno. No están preparados para la responsabilidad que eso supone. Pretenden ser abanderados de la libertad a la vez que intentan imponerte su criterio.
Y uno, que es mú rebelde, no está para imposiciones... ;)

31 Julio 2005 | 05:18 PM

Álex

Álex dijo

Yo creo que aquí el mundo se lía bastante. Cuando se crea una obra derivada a partir de otra, se crean dos obras, aparecerán dos autores, y cada obra se asociará con cada autor. Uno de ellos tiene la obligación de referenciar al original y punto. No entiendo por qué tiene que haber ninguna confusión.

De hecho esto se lleva haciendo desde siempre. Solo hay que ver una canción, como por ejemplo, Knocking on heaven's door de Bob Dylan y la versión de Guns and Roses. Yo sé que qué canción fue interpretada por qué artista, y Guns'n'Roses hacen referencia al autor original Bob Dylan en su disco. Lo que pasa es que aquí, me imagino, Guns tuvo que lidiar con los derechos de autor, y en el copylef no hace falta hacerlo.

31 Julio 2005 | 05:38 PM

David

David dijo

Jacinto, una parte de tu argumentación creo que la ha referido muy bien Alex, la otra me parece que partes de un error:

verás, la cultura siempre fue libre: te imaginas a los juglares o a los clásicos castellanos o a Shakespeare pidiendo permiso para hacer obras derivadas? Y pìensa que la mayoría de las de Shakespeare y Lope por ejemplo, lo son. El "derecho de autor" se instituyó hace un siglo. Y esa fue la imposición.

Nada quedó fuera de él. Elevó no el derecho, sino el privilegio de una parte, a obligación de la totalidad. Es decir, se hizo totalitario. El coste hoy es brutal.

Pretender volver a la situación anterior, restaurar la libertad de todos y cada uno para crear cómo y a partir de lo que quiera, con lo que supondría con los nuevos medios, es todo menos una imposición. Es una devolución.

31 Julio 2005 | 06:19 PM

David

David dijo

Hola Jacinto, he desarrollado en un post parte de las ideas que te comentaba aquí. Espero que sirva para el debate :)

1 Agosto 2005 | 04:32 PM

Gabriel

Gabriel dijo

POR LO GENERAL EVITO LA POLEMICA Y LA POLITICA.

PERO AYER SE COMETIO UN "ATROPELLO" POR LLAMARLO DE ALGUNA MANERA, SOBRE LA QUE PARA MI ES LA PERSONA MAS RESPETABLE DE LA ARGENTINA, LA SEÑORA ESTELA DE CARLOTTO, MADRE DE DOS DESAPARECIDOS Y TITULAR DE LA ASOCIACION ABUELAS DE PLAZA DE MAYO, QUE NUNCA PREGONO LA VIOLENCIA NI LA REVANCHA NI NADA PARECIDO, Y QUE SOLO SE DEDICA A BUSCAR A SUS NIETOS, YA QUE SU HIJA FUE DESAPARECIDA ESTANDO EMBARAZADA Y EL HIJO QUE TUVO FUE APROPIADO POR QUIEN SABE QUIEN.

YA HE MANIFESTADO QUE MIENTRAS HAYA UN CHICO EN PODER DE SUS CAPTORES, LA CALAMIDAD DE LA DICTADURA MILITAR SEGUIRA VIVA.

NI PIENSO HACER UN JUICIO DE VALOR SOBRE LOS AGRESORES DE LA SEÑORA, ALLA ELLOS.

QUIERO CREER QUE NO SABEN LO QUE HACEN.

SIRVA ESTO DE MODESTO DESAGRAVIO.

2 Agosto 2005 | 05:51 PM

M@x

M@x dijo

"No, no, la propiedad intelectual no existe, es una mala metáfora de la propiedad, un monopolio estatal concedido exclusivamente para asegurar incentivos a la innovación"

David, esa es la concepción del copyright; NO la de los derechos de autor en Europa.

En relación a las obras derivadas, entiendo que antes que un derecho patrimonial, en determinados casos - como apunta el anfitrión de esta bitácora - constituyen un auténtico derecho moral, del que es titular el autor original; en que supuestos sí, y en cuales no, es una decisión que deberá dictar el sentido común (o los tribunales de justicia).

11 Agosto 2005 | 12:07 PM

MAURICE

MAURICE dijo

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5 Octubre 2009 | 04:20 PM

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