Clima de guerra en el Reino Unido
"Jean Charles de Menezes: In the wrong place. At the wrong time". Así titula The Independent un artículo en el que trazan una semblanza del joven brasileño tiroteado por la policía británica tras ser confundido con un presunto terrorista.
El sitio equivocado, el momento equivocado. Una fatal casualidad, un mortal error de identificación en circunstancias extraordinarias. Una víctima inocente cuya muerte, sin embargo, no justifica el replanteamiento de esa política policial de "disparar a matar" a cualquier "sospechoso" de terrorismo.
Lo ha confirmado el jefe de Scotland Yard:
"Somebody else could be shot. But everything is done to make it right. This is a terrifying set of circumstances for individuals to make decisions."
The Independent.
Este anuncio de que alguien más puede ser tiroteado, aunque la policía ponga todo de su parte para no cometer nuevos errores, no es muy tranquilizador. Los ciudadanos británicos tienen ahora dos problemas: el terrorismo y su propia policía, que, paradójicamente, puede disparar a matar en teórica salvaguarda de la seguridad, de la vida, de aquellos mismos que, por error, pueden ser víctimas de sus disparos.
En la lógica del "disparar a matar" se presupone que el sospechoso es un terrorista suicida que en cualquier momento puede hacer estallar la bomba que esconde en su mochila o lleva adosada a su cuerpo. Por eso es preferible matarle antes de que sea él quien mate a todos los que le rodean. Así pues, el objetivo perseguido es evitar el atentado a toda costa, aún a riesgo de fatales equivocaciones.
Pero la aceptación como mal necesario de esos fallos que provocan víctimas inocentes, y seguramente inquietan a ciudadanos honrados que se sepan cercanos al "tipo" que provoca las sospechas policiales, se asemeja a la justificación de los daños colaterales, de las víctimas del "fuego amigo", que los generales encuentran en las guerras. La pérdida de una pocas vidas a cambio de la salvación de muchas otras. Es la guerra.
Una mayoría de británicos parece estar de acuerdo con esa táctica de disparar a la cabeza del sospechoso antes de que pueda accionar el macanismo que desencadena la explosión. Es lógico que deseen que se eviten más atentados. Aún sienten el dolor de las tragedias recientes.
Pero otra lógica, más elemental, me inclina a pensar que los que así opinan no creen poder ser tomados por sospechosos, confundidos con terroristas, acribilladas sus cabezas por las balas de las armas de la policía. Quizá aún no saben que están en guerra, y en la guerra ya no rige el Estado de Derecho.
Y tampoco habrán pensado que desde atrás, por la espalda, no se distingue la raza o el color de un joven con mochila y gorra de béisbol a la cabeza. Y aún menos sus posibles intenciones asesinas.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

Gabriel (¡YO NO FUI!) dijo
Lo que pasa es que hay gente que QUIERE vivr asi, y no tiene problemas en decirlo.
Que podemos hacer!
25 Julio 2005 | 09:27 PM