La otra muerte de la cultura
Marcelo (que no estaba muerto, que estaba de parranda) me recomienda el interesante blog del chileno Fernando Flores, compatriota suyo. Desde aquí le agradezco la recomendación y le animo a que siga posteando con más frecuencia y no nos vuelva a dejar tanto tiempo sin sus fotografías. Un abrazo, amigo. :)
Un post de ese blog recién descubierto, dedicado a la visita de Lawrence Lessig a Chile, me lleva a recordar algo que ya he pensado otras veces en relación con la creación cultural y la propiedad intelectual.
Una aplicación estricta de ésta última, combinada con una interpretación también más exigente de las leyes contra el plagio, que sería lo consecuente, limitaría, hasta casi su inexistencia, las posibilidades de desarrollar ese trabajo creativo.
La cultura es algo vivo, que se va transformando y remodelando constantemente, y cada nueva creación cultural, por original que parezca, está basada en la cultura ya existente, anterior a ella. Si endurecemos las leyes que limitan el libre uso de la cultura para crear más cultura, sólo tendrán acceso a la creación quienes dispongan de recursos para pagar derechos y más derechos.
O aquellos a quienes decidan financiar las empresas que dominan el mercado cultural.
Si llegara un día en que esas empresas, apoyadas en leyes promulgadas a su dictado, controlaran en exclusiva la creación cultural, nada les impediría ejercer la censura sobre esa creación o determinar el mensaje ideológico que ha de transmitir. Entonces sí que podríamos decir que la cultura, tal y como la concebimos ahora, habría muerto.
Y hasta es posible que esas empresas decidieran entonces prescindir de los servicios de algunos de los creadores que ahora tanto las defienden. Posiblemente, en la nueva era cultural ya no los necesiten.
Lo siento, Mono, se me escapó la ironía... ;)

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

Álex dijo
Bueno, eso que dices:
O aquellos a quienes decidan financiar las empresas que dominan el mercado cultural.
Es más o menos lo que pasa en el cine y en la música. En las salas de cine solo están las películas financiadas con grandes presupuestos por empresas poderosas, y en la TV se escucha mil veces las cuatro canciones por las que las discográficas apuestan.
4 Julio 2005 | 08:10 PM