Hojeando una revista he encontrado el anuncio de un prestigioso fabricante de automóviles. El vehículo promocionado es una maravilla pos sí sólo, sin duda alguna, pero además incluye un extra muy atractivo. Aunque hemos de darnos prisa si queremos adquirirlo con ese extra, pues sólo estará disponible hasta una fecha determinada o "fin de existencias".
Siempre me han hecho mucha gracia las ofertas comerciales con esa limitación añadida de las existencias disponibles. De hecho, anula el condicionante anterior de la promoción, la fecha límite, dejando al posible comprador sin la seguridad de poder beneficiarse de las ventajas que se anuncian si el producto se adquiere dentro del plazo indicado.
Como no sabemos el volumen del stock de unidades disponibles con ese plus, nada impide al anunciante ofrecer una publicidad engañosa. No tiene por qué ser así, por supuesto, no pretendo decir eso. Pero si la promoción dura un mes y al décimo día nos dicen que se han acabado las existencias del producto con el extra incluido, podemos pensar varias cosas: que la promoción ha resultado un éxito inesperado, que los encargados de realizar las previsiones de ventas mejor podrían dedicarse a otra cosa, o que el fabricante ha equipado con ese extra menos unidades de las que esperaba vender.
Si la promoción ha tenido tanto éxito, bien haría el fabricante en ampliar las existencias con el extra hasta agotar el límite de tiempo. Pero si sabía de antemano que con toda seguridad se venderían más unidades de las disponibles, su publicidad nos está engañando cuando habla de esa fecha límite.
Una vez en la tienda, al alcance de nuestra mano un producto que aún sin el extra ya deseábamos y cuyo precio estábamos dispuestos a pagar, no es difícil que terminemos comprándolo. El extra sólo habrá servido de gancho para que nos acercáramos a la tienda. Y en realidad, sólo habrán podido disfrutarlo una pequeña parte de los compradores que han adquirido el producto dentro del plazo indicado en la promoción.
No creo que en el caso del anuncio al que me refería al principio sea así. El prestigio del anunciante me hace pensar que no tendría sentido. Ni esto del "fin de existencias" es exclusivo del mercado del automóvil, aunque lo haya tomado como ejemplo. Y quizá todo esto sean elucubraciones mías, producto del calor que hace en La Mancha en esta hora de la siesta. Pero de lo que no cabe ninguna duda es de que cuando nos dicen eso del "fin de existencias" sin específicar también el número de esas existencias no nos están dando toda la información que necesitamos para decidir si nos interesa ese producto.
O, más concretamente, para dedidir si nos interesa comprarlo en ese momento y no en otro.