Esquilache y cierra España
El "DNI electrónico" servirá para garantizar las libertades y evitar la ciberdelincuencia en Internet. Lo dicen en la web de ACAM, atribuyendo dicha aseveración al abogado Javier Muñoz, antes de reproducir un artículo que éste ha publicado en la bitácora de iAbogados.com: "El anonimato en Internet y el motín de Esquilache".
No parece muy acertado, en principio, establecer ese paralelismo entre el histórico motín y el "levantamiento" contra las medidas impulsadas (el canon, entre otras) por quienes también defienden la imposición de un "DNI electrónico". Aunque en algo sí coinciden éstos últimos con el Marqués de Esquilache. Ambos usan la excusa de la seguridad para justificar medidas impopulares cuyo fin último es otro, muy diferente, al que públicamente exponen. Y coinciden también, consecuentemente, en el desprecio al pueblo, a la ciudadanía, por cuanto pretenden confundir a ésta ocultándole la verdad. Mal comienza el abogado, por lo tanto, su defensa del polémico sistema de control que tanto gusta a las entidades gestoras de los derechos de autor.
Pero más allá de la simplificación de las circunstancias que rodearon un suceso de nuestra historia, los argumentos "serios" de esa defensa no son mucho más acertados ni se atienen, en algunos aspectos, a la verdad.
No es verdad que "los ciberperiodistas, bitacoreros, webmasters y todo aquel que emite un mensaje público a una pluralidad indeterminada de personas, a quienes parece lógico pedir que se identifique", sean seres anónimos, de imposible identificación. El registro en los diferentes proveedores de servicios de Internet, por ejemplo, sirve para tal fin si un juez demanda esa información con una causa justificada. Otro asunto es el aspecto ético de la cuestión, el que haya quien emita opiniones amparándose en el anonimato. Esto es discutible, y coincido con Javier Muñoz en que sería conveniente que todo el mundo se identificara para responder de sus puntos de vista. Pero no creo que una consideración ética pueda ser base suficiente para adoptar medidas legales concretas.
A tenor de esa cuestión, subraya en negrita el abogado que "no existe el derecho a la libertad de expresión anónima" y añade tres ejemplos de conductas que no censuramos, y supuestamente podrían molestarnos por vulnerar ese derecho, con el mismo grado de acierto que prima en su discurso: la no publicación de cartas anónimas en los diarios, la limpieza de pintadas y la retirada en los estadios de pancartas xenófobas o violentas. No me voy a detener a analizar con mucho detalle la improcedencia de estos ejemplos y su nula relación con ningún aspecto del tema principal del artículo. La libertad de uno no pasa por la vulneración de los derechos del otro, por lo que los dos últimos ejemplos no los entiendo muy bien. Y en cuanto a lo de los periódicos, tampoco veo esa relación. Reciben cientos de cartas que, por razones de espacio, no pueden publicar. Y no soy yo quien vaya a exigirles un criterio determinado a la hora de realizar esa selección. Pero el anonimato existe en los diarios, hay columnistas que firman con seudónimo. Quizá el señor Muñoz quiera terminar también con eso.
Lo que el abogado descubre como la miga del asunto tampoco nos pilla de sorpresa: "la libertad de deambulación anónima por Internet, ¿prima sobre otros derechos constitucionalmente protegidos como el derecho a la seguridad?". No sé muy bien a qué seguridad se refiere, pero si intenta sugerir que con la imposición de un "DNI electrónico" nos vamos a librar de los vitus y del spam que nos explique cómo. A lo mejor hasta nos convence.
Pero si, como parece, se apunta a la socorrida excusa de la seguridad, así en abstracto, sin aportar datos precisos, para justificar una medida polémica por lo que de injustificable tiene, no nos puede pedir que tomemos en serio lo que pretende hacer pasar por razones y no dejan de ser generalidades y obviedades que no aportan nada al debate.
El golpe de efecto final, la solución que propone, es lo más sorprendente del artículo:
"Quizá la solución esté en un punto medio: que nadie nos impida acceder libremente y sin identificar a Internet, pero que exista algún mecanismo de identificación, a posteriori, bajo control judicial y por motivos demostrables y demostrados, que no suponga una injerencia en la intimidad de las personas."
En otras palabras, que nos quedemos como estamos, pues eso es lo que ahora existe. ¿Alguien entiende algo?
El debate sobre esta cuestión no es sólo jurídico, como apunta Javier Muñoz, sino también social, en la medida en que afecta al conjunto de la ciudadanía, pues peligran algunos de sus derechos fundamentales.
Esquilache pretendía con su bando, aunque controvertido, acercar España a Europa. Los defensores del "DNI electrónico" parecen querer lo contrario, cerrar España al resto del mundo.
Por cuestiones de seguridad.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

alberto(sombra digital) dijo
Lo que no le gusta al Poder, (en general, sin matices), es la situación real de la Red, la cual crece y se desarrolla de forma vital, pues ha aparecido antes que las leyes y métodos de control que necesitan los gobiernos para hacer eso, gobernar.
Ante esta situación, como perros de jauría, intentan convertir la Red en presa, y la seguridad es la excusa. En USA es la Patriot Act, y aquí todavía están tanteando. Ellos lo intentan, nosotros debemos impedirlo, ese es el juego.
8 Junio 2005 | 08:07 PM