Víctimas
Las mujeres que se lamentan en la foto son dos madres iraquíes. Acababan de recibir la noticia de las muertes de sus hijos, pasajeros en un minibús que transportaba trabajadores y que fue tiroteado por soldados estadounidenses. El suceso ocurrió en el distrito de Dura, al sur de Bagdad, el 26 de mayo pasado, y el propio ejército de EE.UU. reconoció que sus hombres realizaron los disparos, aunque no supo especificar las razones que motivaron el tiroteo. Desgracias similares a ésta siguen ocurriendo a diario, si bien ya no ocupan las primeras planas de nuestros periódicos ni encabezan la crónica de los telediarios. Quizá hemos decidido olvidarlas. Acaso porque nos sentimos, al menos en parte, culpables por tanto dolor, por tanta muerte.
Esas madres, sus hijos ya muertos, son trágicas víctimas inocentes de la irresponsabilidad ajena, de la desmesurada ambición ajena, de los delirios de grandeza ajenos. Tres males sociales éstos (por las dramáticas consecuencias que de ellos se derivan) que estaban ayer representados en la manifestación de la AVT por algunos de los asistentes. Especialmente por uno de ellos, que aún tiene la falta de pudor suficiente para recordarnos que es una víctima de ETA.
No puedo creer que quien, como promotor principal de una guerra innecesaria e injustificada, considero responsable directo de tanto sufrimiento y tanta muerte sea especialmente sensible al dolor de otros seres humanos. Más bien, como en el caso de su adhesión al grupo promotor de la guerra de Irak, imagino que su asistencia a la manifestación obedecería a causas egoístas, interesadas, alejadas del lema principal que enarbolaban los manifestantes.
Las víctimas de Irak también tienen derecho a que se reconozca su dignidad y se respete su memoria. Y a que llamemos asesinos a quienes directamente les arrebatan la vida, provengan de donde provengan, y a quienes forman parte del entramado político que da cobertura a esa otra manifestación del terrorismo que es la guerra interesada.
Harían bien las víctimas de la AVT, si es que quieren que muchos creamos en la sinceridad de sus reivindicaciones, en desligarse de ciertos personajes que ahora pretenden abanderar su causa.
Porque quien instiga a otros a matar no puede ser, al mismo tiempo, una víctima.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

abejita dijo
Las víctimas de Irak también tienen derecho a que se reconozca su dignidad y se respete su memoria. Y a que llamemos asesinos a quienes directamente les arrebatan la vida.
Que triste es a veces la vida, por que tendremos que nacer, crecer, vivir y morir entre guerras, odios e indiferencias? Es tan fácil amar, solo abres el corazón y amas, y con amor no hay indiferencias ni odios.
Bueno, a veces divago, pero que hermoso sería.
9 Junio 2005 | 06:08 AM