¿Irresponsabilidad?
Ayer, antes de conocerse el resultado del referendum francés sobre el Tratado por el que se establece una Constitución Europea, leí más de un comentario en el que, dando por sentado que ganaría el No, como así ha sido, se tildaba a los franceses de irresponsables. La razón que justificaría este juicio sería la supuesta intención de los votantes franceses al expresar su opinión, pues la cuestión dirimida en las urnas, decían los críticos, no sería tanto la que afecta a una Constitución para Europa como la que se refiere a los asuntos propios, internos, de la política francesa.
La irresponsabilidad consistiría, por tanto, en utilizar un plebiscito sobre un tema tan trascendente, común a todos los europeos y que a todos ellos afecta, para resolver los problemas domésticos. O, lo que es lo mismo, despreciar la trascendencia y relevancia del resultado para toda Europa, preocupándose tan sólo de los asuntos particulares de Francia. Vamos, el famoso chovinismo francés atacando de nuevo.
Lo curioso es que ese egoísmo, esa exagerada exaltación de lo nacional frente a lo extranjero, sólo se resaltaba en cuanto se preveía la victoria del No. A nadie hubiera preocupado qué motivos llevaran a votar a los franceses si el sentido esperado del voto mayoritario hubiera sido el contrario. El problema, claramente, no era que votaran contra su gobierno, desestimando el verdadero sentido de la consulta, sino que votaran No a la Constitución Europea. O sea, que votaran en contra de la opinión de aquellos que les califican de irresponsables.
Esto de sacar la irresponsabilidad a pasear cuando alguien no se comporta según nuestro parecer nos hace recordar tiempos no muy lejanos en la política española, y habla más, y peor, de quien califica que del descalificado. Juzgar las intenciones que hayan podido motivar el voto ajeno, cuando las consecuencias de ese voto no son de nuestro agrado, no es lícito en democracia. Si hubiéramos de invalidar elecciones y plebiscitos basándonos en las razones de los votantes, deberíamos ir buscando otro sistema político, porque éste no nos serviría.
Aunque, teniendo en cuenta que algunos de los que han acusado a los franceses de irresponsables defienden también que no se debería haber consultado a los ciudadanos para la ratificación del Tratado, quizá es que en su concepción del término democracia sobre el "demo".
O quizá es que se crean muy listos. Más listos, por lo menos, que la mayoría de franceses que ha votado No.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

Maximilien dijo
Los tontos son los que votan sin saber qué votan, como ocurrió aquí en España, donde el debate y la información fueron ridículas.
Es curioso que el partido progresista pidiera el sí para una constitución exenta de contenido social, y en cambio la derecha lo dijera con la boca pequeña.
Francia tiene más cultura democrática que nosotros (y de la otra, aunque nos pique), y no van a ser los únicos que voten no. ¿Qué hubieran votado los alemanes?, o es mejor decir la multinacionalidad residente en Alemania.
Me alegro de que aún haya gentes con cordura, aunque sean chovinistas franceses.
Holanda dirá no, al tiempo.
30 Mayo 2005 | 01:17 PM