Leí una referencia elogiosa de este libro allá por febrero, en Isopixel. Como no soy muy devoto de los libros de ayuda en general, lo incluí en mi lista de deseos de Amazon por si alguna vez sentía la tentación de comprarlo o cualquier alma bondadosa decidía regalármelo. Y pude comprobar, una vez más, que la bondad existe. En marzo, para mi cumpleaños, Organízate con eficacia, de David Allen, se encontraba entre los regalos que recibí.
Lo hojeé entonces tan sólo, para calibrar el tono en que está escrito, y de ese rápido y poco riguroso examen obtuve la sensación de que posiblemente encontrara entre sus páginas consejos de interés. Desde entonces ha reposado sobre otros libros, en la estantería, sin que hallara el momento de abrirlo de nuevo para descubrir esas recetas para el aumento de la productividad que anuncia su portada. Cada vez que miraba su lomo pensaba en la paradoja que suponía no encontrar el momento de empezar a leerlo. Supuestamente, ese libro debería ayudarme a conseguir, precisamente, el tiempo que me faltaba para leerlo.
Hasta esta mañana, que por razones que no me he parado a investigar —lo haré si la situación se repite con la misma frecuencia de hoy– la conexión a Internet se me ha ido varias veces y en cada una de ellas me veía obligado a reiniciar el ordenador para poder conectarme de nuevo a la Red. En uno de estos trasiegos he reparado en el libro y lo he abierto para entretener la espera durante el reinicio. Sus primeras páginas han despertado mi interés, aunque aún no he leído lo suficiente como para atreverme a recomendarlo. Pero el libro reposa ahora sobre mi mesa de trabajo, más a mano, para reiniciar la lectura cada vez que, por unas u otras razones, el ordenador se empeñe en concederme tiempos muertos.
Lo curioso es que, como le comentaba por teléfono a mi hermana hace un rato –ella me regaló el libro–, aún sin haberlo leído ya me ha ayudado a aprovechar un tiempo que de otra forma hubiera perdido. Nunca he conocido un libro de ayuda con efectos tan inmediatos.
Los efectos reales, los de la mejor organización del trabajo, ya los comprobaré cuando los vaya poniendo en práctica. Y aquí lo contaré.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.
En marzo es tu cumple ¿La fecha? Para regalarte el libro de José Hernández "Martín Fierro"
Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela,
que el hombre que lo desvela
una pena extraordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.
Saludos amigo.
Piensa en otro, que el Martín Fierro ya lo tengo. ;)
No te hagas el "oso" y dime cuando es tu cumpleaños, prometo que te regalo el cuento del osito Jacinto, ¿Ya lo leíste no? bueno otro...mmmm "LA WUARMI Y EL COLIBRÍ" ese noooo lo leíste. ji ji ji.
Uy, de aquí a marzo queda mucho. Lo mismo te conviertes antes en una escritora famosa y ya ni podré reproducir un verso tuyo sin pagarte los derechos de autoría, je, je, je...