La nación, el estado, mis asuntos
Nuestra política vive un tiempo de talantes renovados. Los unos, asacarinados, endulzan pero no engordan. Los otros, avinagrados, nunca serán crianza ni reserva, ni aún para un triste aliño servirían.
Talantes, unos y otros, más sin talento que con él, cuestión ésta que, a menudo diluida en la broma fácil del juego de palabras que distrae la atención hacia lo accesorio y anecdótico, parece no estar puesta en entredicho y ni importar siquiera. País de víscera y repente, seguimos más las formas que los fondos, nos llama más el arte que la ciencia, nos mueve más la arenga que el ensayo.
Y así nos va, felices. Pero incompletos siempre, y sin remedio, que nos ha de faltar lo que al talante aporte fundamento, voz, prestigio. Tanto da la razón, si acaso asoma, ni quien por ella hable, si no grita. Sólo el insulto queda, la calumnia, la sinrazón forzada a ser principio, la terquedad tornada virtuosa.
Nos tienen confundidos los talantes. Mas es lo que pretenden, y picamos. Talantes que se arrogan posesiones que no pueden tener ni de prestado. Los hay que sin rubor Nación reclaman. Y hay otros que al mirarse ven Estado. Y en esas se entretienen, nos divierten, nos son indiferentes, nos indignan. Y siempre nos convencen, pues votamos.
Y no pedimos más, que, al fin y al cabo, ¿qué importan la verdad o lo correcto?
Pues nada... mientras marchen mis asuntos.
Anecdotario:
Esto de la sacarina y el vinagre me ha recordado las rebanadas de pan con vino y azúcar que algunas veces me preparaba mi abuela Emilia de merienda, cuando de pequeño venía al pueblo en las vacaciones de verano. Ahora sería un sacrilegio eso de darle vino a un niño, aunque fuera en poca cantidad y endulzado.
De cualquier forma, me sigo fiando más de la sabiduría de nuestros abuelos que de la nuestra. Si acaso la tenemos, porque no es de ser muy listos eso de tragarnos a diario, sin rechistar, la ración de sacarina y vinagre que nos quieren vender como alimento oficial e imprescindible de toda democracia que se precie.

Soy quien soy, pero sólo a ratos.

trinity dijo
Ojalá la política viva tiempos renovados, dulces o amargos, pero algo de cambio!!!!!!
13 Mayo 2005 | 06:44 PM