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Terra
La Coctelera

Categoría: Política

El General

Así se titulaba el episodio de El Anillo E (E-Ring) emitido el pasado viernes por La Sexta (donde por cierto ya parecen haber descubierto la existencia de Firefox y han solucionado los problemas de visualización del sitio con dicho navegador).
La base del argumento del episodio es el secuestro por parte de ETA de un general estadounidense, después de que los terroristas asesinaran a su esposa en su propia presencia y en la de su hijo pequeño.
Ya este planteamiento resulta inédito, ETA secuestrando a un militar de alta graduación del ejercito de EE.UU. Y más aún teniendo en cuenta que durante años prácticamente ningún medio de comunicación de aquel país se ha referido a los etarras como "terroristas" de manera clara e inequívoca, sino que empleaban eufemismos del tipo "independentistas vascos" y similares. Es pues ya una novedad sobresaliente que una serie producida allí presente no sólo a ETA como una banda terrorista sino también capaz de atacar a ciudadanos estadounidenses (lo que definitivamente convierte a cualquier terrorista en malo malísimo de verdad). Algo habremos ganado en eso, que siempre es bueno llamar a las cosas por su nombre.
El problema es que el asunto, cómo no podía ser de otra forma, tiene su truco, y en el mismo saco roto en que meten a ETA y a su general entran también AlQaeda, la retirada de las tropas españolas de Irak, los atentados del 11M, un profesor de la University of Madrid (deben pensar que sólo hay una) colaborador de los terroristas, un gobierno socialista no muy colaborador con los agentes estadounidenses, una embajadora de EE.UU. que no quiere pasar por encima de ese gobierno socialista, un Presidente de EE.UU. que la obliga a hacerlo (lo primero es rescatar al compatriota, ya se sabe), el orgulloso general secuestrado que le espeta al etarra aquello de "nosotros no matamos a mujeres" (no, sus bombas y sus balas matan también niños, ancianos, animales de compañia, periodistas españoles y todo lo que se ponga por medio) y ese mismo etarra, como colofón del episodio, siendo abatido a tiros por los agentes estadounidenses justo cuando estaba a punto de degollar al general en el más puro estilo de los comandos iraquíes de AlQaeda.
En fin, un batiburillo de argumento sin muchos pies ni cabeza (¿o sí?) que viene a apoyar esa idea de la santa cruzada del gobierno Bush contra el malvado terrorismo internacional y que hubiera firmado gustoso cualquiera de esos conspiranoicos que disfrutan imaginando oscuras relaciones entre el terrorismo mal llamado islámico, ETA y el mismísimo gobierno del PSOE. De orgasmo para algunos, sin duda.
Lo peor de todo esto, y lo he podido comprobar revisando algún foro en Inrternet de esta serie, es que en EE.UU. (e imagino que también en otros lugares) hay gente que se piensa que lo que está viendo en la ficción refleja con fidelidad la realidad de las cosas.
Una "realidad objetiva", como los videos del PP. Bien pensado, podían incluir entre esos videos una copia del episodio de El Anillo E. Sugiere casi lo mismo, pero entretiene mucho más.

Los niños y la guerra

En la foto, niños israelíes escriben mensajes en los proyectiles que se dispararán sobre territorio libanés, proyectiles que posiblemente maten a otros niños como ellos. El odio que transmitan esos mensajes no puede ser el suyo, aún no tienen capacidad para sentirlo con tanta virulencia. Es un odio aprendido, en el que son educados por adultos que, por inconsciencia o insano interés, entienden el odio y la violencia como el mejor camino para la consecución de sus fines.
Es la cara más perversa de la guerra, el adoctrinamiento de los niños en la idea de que la verdad absoluta está sólo de un lado, de que el otro es el enemigo cruel y su muerte algo necesario e incluso justo, de que la venganza es un recurso legítimo. Los conflictos que pudieran ser puntuales se convierten así en cruzadas sin fin, en una concatenación de guerras que se van librando generación tras generación sin que se vislumbre la esperanza de un final para tanto horror. Porque el objetivo ya no es dirimir una disputa ocasional, sino reducir al otro, doblegarle, acabar con él. Porque el otro es "el malo".
Es fácil convencer a un niño en términos de "buenos y malos", sin más matizaciones. Pero es precisamente esto, la capacidad para apreciar los matices, lo que permitirá al niño, cuando sea un adulto, llegar a sus propias conclusiones sobre cualquier asunto. Sin esa capacidad jamás podrá ser libre. Y vivirá, posiblemente aún sin saberlo, esclavo de unos presupuestos erróneos, condicionado por la medias verdades y mentiras que le cuenten aquelllos mismos que le educaron en el odio más irracional.
Esos mismos que, en cualquiera de los bandos enfrentados, no dudan a la hora de matar a un niño inocente con tal de salirse con la suya.
¿No puede nadie quitar a los niños de las manos de esos salvajes?

Los diseñadores dicen no a la Primera Dama

Promovidos por el Cooper-Hewitt National Design Museum, desde el año 2000 se vienen concediendo anualmente en EE.UU. los National Design Awards, distinciones que premian lo mejor del diseño de aquel país en diferentes disciplinas, como moda, arquitectura, comunicación, etc.
Estos "Oscar" del diseño fueron originalmente concebidos como un proyecto oficial del White House Millennium Council, por lo que es tradición que cada año la Primera Dama, Laura Bush en la actualidad, invite a un almuerzo en la Casa Blanca a todos los nomimados a dichos premios.
Pero este año algunos de esos diseñadores (Michael Rock, Susan Sellers, Georgie Stout, Paula Scher y Stefan Sagmeister) han excusado su ausencia en el almuerzo mediante una carta dirigida a la Sra. Bush en la que exponen sus motivos para rechazar la invitación:

"We understand that politics often involves high rhetoric and the shading of language for political ends. However it is our belief that the current administration of George W. Bush has used the mass communication of words and images in ways that have seriously harmed the political discourse in America. We therefore feel it would be inconsistent with those values previously stated to accept an award celebrating language and communication, from a representative of an administration that has engaged in a prolonged assault on meaning."

Su esposo, el Presidente, le han venido a decir con mayor corrección, es un mentiroso y un manipulador de la información, y con él toda su Administración. Por eso, dicen los diseñadores, sería inconsecuente con los valores en los que creen el aceptar la invitación de una representante de esa Administración.
Terminan la carta manifestando que, aunque el gesto pueda resultar insignificante, quieren con él declararse en contra de esas distorsiones de la verdad y a favor del restablecimiento de un diálogo civil sobre los asuntos políticos.
Puede que, como ellos mismos afirman, sea un gesto simbólico, sin demasiada trascendencia. Pero adoptado frente a algo contra lo que es muy necesario luchar, la manipulación de la información realizada desde el poder. Un mal que afecta gravemente en los últimos tiempos a esas democracias que pretenden ser ejemplo y guía de la convivencia en libertad.

Nadie borra las huellas de los Beatles

Algo así debieron pensar todos los que se escandalizaron al conocer el proyecto de cambiar el nombre, entre otras tantas, a esa famosa calle de Liverpool inmortalizada como título de un tema de los Beatles, Penny Lane.
La razón para rebautizar algunas calles de la ciudad, iniciativa defendida por la concejala Barbara Mace, es que sus nombres guardan relación con el antiguo comercio de esclavos, una actividad en la que se basaba gran parte de la economía local durante la segunda mitad del siglo XVIII, tiempo en el que Liverpool era un puerto importante para los buques negreros que viajaban entre Africa y América. En el caso concreto de Penny Lane, el nombre de la calle proviene de James Penny, adinerado dueño de un buque negrero y destacado antiabolicionista.
Ante la avalancha de críticas, las autoridades locales han dado marcha atrás y han abandonado el proyecto, y la concejala Mace ha propuesto que en esas calles se erijan placas que informen del correspondiente contexto histórico de sus nombres.
No seré yo quien dude de las nobles intenciones de la concejala, pero desde un punto de vista práctico su proyecto me parece un caso de torpeza política. Cualquiera podía haber previsto la impopularidad de tal medida, no sólo por motivos románticos sino también económicos. Penny Lane, como otros lugares directamente relacionados con el famoso cuarteto, es meta recurrente de peregrinación para gentes de todo el mundo, que casi invariablemente se fotografían junto a la placa en la que reza el nombre de la calle como recuerdo de su estancia allí. Turistas, en definitiva.
Y, por otra parte, además de fracasar con su proyecto, Barbara Mace sólo ha conseguido que muchos descubramos por primera vez el origen de ese nombre, que antes sólo era una calle cerca de la que crecieron John Lennon y Paul McCartney y que terminó dando título a una de sus más famosas canciones. Y, ya de paso, que el pasado como puerto esclavista de la ciudad se ande reproduciendo en medios de comunicación de medio mundo. Si la concejala quería enterrar la historia sólo ha conseguido despertarla.
Y es que hay que tener muy poco conocimiento para pretender, en el propio Liverpool, borrar alguna de las huellas de los Beatles. O ser más idealista que práctico, que también puede ser el caso de la concejala Mace. Pero eso, en política, no suele funcionar.

Y ganaron los dos

El empate técnico entre el PRD de López Obrador y el PAN del conservador Felipe Calderón dejará a los mexicanos algunos días más sin conocer la identidad del nuevo presidente de la República. El estrecho margen en los resultados entre ambos candidatos ha llevado al Instituto Federal Electoral (IFE), árbitro de los comicios, a anunciar un recuento manual, distrito por distrito, que arroje sin dudas un ganador.
Aunque las dudas las tiene sólo el IFE. Si hacemos caso a los candidatos, ambos han resultado vencedores. Así lo han declarado y así lo anuncian sin rubor alguno en sus respectivas webs de campaña, apoyándose en los datos de los sondeos que cada uno dice manejar.
De lo que no hay ninguna duda es de que o uno de esos sondeos es erróneo o miente uno de los candidatos. O todos están errados. O todos mienten.
En cualquier caso, hubiera sido una buena noticia para todos los mexicanos que veían estas elecciones como una vía hacia la democracia plena el que los candidatos hubieran respetado de verdad, con su silencio, los plazos que ha marcado el IFE para dar unos resultados definitivos. Con ello habrían mostrado también un verdadero respeto por la decisión mayoritaría del pueblo, por la democracia.
Pero son políticos. Y como a la mayoría de los políticos, en la mayoría de los sitios, les deben preocupar más otras cosas.
Así va el mundo.

Votar en la frontera

Leo en el Nuevo Herald que se han habiltado 86 mesas electorales a lo largo de la frontera de 3.200 kilómetros que México comparte con EE.UU., a fin de que puedan votar los emigrantes que no cumplieron a tiempo los trámites para poder hacerlo desde fuera del país.
Curiosa iniciativa en unas elecciones históricas, las primeras en las que los mexicanos residentes en otros países podrán votar, con unos niveles de competencia electoral nunca antes vistos en la historia de México. Y con la anécdota del supuesto hackeo a la página del candidato López Obrador.
Con estas elecciones, dicen algunos, la democracia ha llegado a México para quedarse. Y del resultado continuista con el conservadurismo instalado o un posible giro a la izquierda dependerá que se realicen reformas muy necesarias según diferentes observadores. Entre ellas la reforma del propio Estado.
Suerte a los mexicanos en esta jornada que, si bien es posible que no traiga cambios fulminantes ni inmediatos, sí que puede marcar un nuevo rumbo en la política del país.
Y otro dato curioso que desconocía. Según me comentaba una amiga mexicana hace un par de días, los antros están cerrados desde el viernes. Ya se sabe, si has de votar hazlo sereno. Aunque, según las previsiones, eso tampoco evitará la elevada abstención, que se espera superior al 50%.

Joe Mari 'Dandy' al rescate

El verdadero "Dandy" es Jim Mangrum, el cantante de los legendarios Black Oak Arkansas, pero espero que no le importe que le tomemos prestado el apelativo para transferirselo a nuestro ínclito Jose Mari - Joe Mari "Dandy" desde ahora- aprovechando que se encuentra por aquellas tierras de The Natural State.
En realidad, la asociación entre la estancia de Joe Mari en Arkansas y la mítica banda de rock sureño no ha venido por el tema que lleva por título el nombre de su cantante, sino por otro, "When Electricity Came To Arkansas". Y es que, leyendo las recientes declaraciones de nuestro "ex" en relación con la manifestación que hoy convoca la AVT y la dramática situación del Imperio (España en versión Aznar), uno tiene que rendirse a la evidencia: si alguien puede traer la luz a esta España de sombras y abismos en la que Zapatero nos ha condenado a vivir, ése es Joe Mari "Dandy" Aznar, preclaro prohombre cuya sapiencia y altura como estadista nunca sabremos valorar lo suficiente.
Y como muestra un botón:

"Existen las buenas ideas y las malas; las políticas positivas y las negativas; los ciudadanos y las naciones pagan por ello."

Un pensamiento profundo y esclarecedor, digno del mísmisimo George W. Bush.
España puede dormir tranquila. Aunque veamos abrirse las puertas de los infiernos a los que nos conduce el perverso socialista que ahora nos gobierna, nada hemos de temer. Joe Mari "Dandy" vendrá al rescate.
Y si no puede venir, ya nos mandará a alguien. Seguro.
Vamos a escuchar un poquito de "rock and roll", que esto del "tardoaznarismo" -que no, que no se ha ido- deprime mucho.
Black Oak Arkansas, "Jim Dandy" en directo:

Un video de la galería en YouTube del Profesor Farnsworth.

Los señores de la política

No sé yo si la cuadrilla de furiosos dirigentes del PP -secundados por una masa sorprendentemente acrítica y sumisa- conseguirá con su burda estrategia del enfrentamiento constante y la descalificación sin freno ese nítido objetivo -que no hay otro- de regresar a las alturas de ese poder que tanto echan de menos. Lo que si tengo claro es que están colaborando con bastante éxito en el acrecentamiento del hastío de política que a veces sienten las gentes corrientes, por lo general dotadas de bastante más sentido común e inteligencia del que parecen presumir esos dirigentes del PP cuando sueltan con tanta furia y gravedad la sarta de sandeces con que diariamente nos regalan.
Bien está que se crean pertenecientes a una casta superior, llamada por el destino a regir el rumbo de la nación que ellos, en sus desvaríos, añoran imperio. Así lo demostraron con creces en sus últimos cuatro años de gobierno, en los que la mayoría absoluta de que gozaban nos permitió intuir su verdadera esencia, la que esconde esa fachada democrática tras la que se camuflan. Pero de ahí a pretender que nos lo creamos también todos los demás media un abismo. El mismo que separa la verdadera democracia de lo que ellos entienden por tal cosa.
España necesita políticos de verdad, también de derechas, que sepan representar dignamente a los ciudadanos que en las urnas les transmiten su confianza. Lo que no nos hace falta, para nada, son esos políticos de tres al cuarto con más espíritu de señores feudales que de representantes del pueblo. Porque a esos, griten lo que griten, sólo les importa lo que les sucede a ellos mismos, por más que se les inflen las venas cuando proclaman que hablan en nombre de los españoles.
A mí no me representan. Así que, por favor, que me borren de la lista de ciudadanos en cuyos nombres dicen tantas y tan enormes estupideces.