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Este blog ha recibido hoy la visita de un fantasma que pretendía encarnarse en Jorge Cortell. Que era un fantasma lo supongo porque en las estadísticas de StatCounter no ha quedado constancia de su paso por la página de este blog en la que ha pretendido hacer pasar su comentario por ajeno, ni en la hora en que se supone que lo hizo ni en las horas previas. Y, hasta la fecha, La Coctelera siempre me ha notificado puntualmente las entradas, que invariablemente coincidían en el tiempo, cuando he podido verificarlo, con el registro de visitas y visitantes que ofrecían las estadísticas.
Y de que ha querido suplantar la identidad de Jorge Cortell no me cabe ninguna duda, porque como tal ha firmado su comentario. No sé cuántas personas con ese nombre andarán por el mundo, pero sólo conozco una que posea el dominio del sitio que el suplantador me recomienda visitar. Y ya sería raro que la coincidencia de nombres, entre el titular de esa web y el firmante del comentario, fuera una casualidad.
Pero lo que me ha terminado de convencer de que la suplantación existía ha sido el tono del comentario:

Que este blog sea una mierda, aunque eso mismo se pueda decir de otra manera menos ofensiva, es una opinión. Pero no podía ser de Jorge Cortell. No es su estilo. Y aún lo es menos el de la segunda parte, en la que se proclama mi ignorancia y el firmante me insta a visitar, para mi iluminación, el que pretende es su propio blog. Cualquiera que lea habitualmente a Cortell sabe que esto es un imposible, a no ser que que hubiera sufrido graves transtornos mentales. Quien a menudo invita a los demás a pensar por sí mismos y debatir a partir de las ideas, no de las personas que las manifiestan, no podía presentarse de repente como la fuente suprema de la sabiduría, como un gurú pretencioso y además grosero.
Aclarar finalmente la verdad sobre la autoría de Jorge Cortell tampoco ha sido dificil. Me he puesto en contacto con él y me ha confirmado que el comentario no era suyo. Lo que ha manifestado además en un post de su blog.
Lo que ya no será tan fácil es averiguar la identidad del fantasma. Aunque, sinceramente, no creo que se trate de un bromista inocente. Muy al contrario, me temo que se trate de alguien que sabía bien lo que pretendía conseguir. Y que quizá lo haya ido haciendo ya por otros blogs. Si es así, nos enteraremos.
Mientras tanto, todos los que sólo ven paranoia en las sospechas de Jorge Cortell me pueden ir apuntando a la lista de afectados por ese mal. Hoy me he convertido en un paranoico militante.
Ya estoy en La Coctelera. ¡Agitación!
Hoy se casan 
Soy quien soy, pero sólo a ratos.