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Terra
La Coctelera

Categoría: Deportes

El 1º doblando al 5º... o casi

Eso es lo que ha soñado el bueno de Roselló, sustituto de Valentín Requena en las retransmisiones de TVE, pocas vueltas antes de finalizar la carrera de la categoría de MotoGP durante el Gran Premio de Japón de Motociclismo disputado en el circuito de Motegi.
Y digo que lo ha soñado porque no puede haberlo visto. No ha sucedido. Y no ya el doblaje. Ni siquiera ha existido un adelantamiento.
Pero eso no ha supuesto traba alguna para que el amigo Roselló nos regalara una de las suyas:

"Capirossi ha doblado a Hopkins. ¡Increíble!"

Y tan increíble. John Hopkins ocupaba la quinta posición en ese momento y el que aparecía en la pantalla metros por delante de él no era Loris Capirossi, que encabezaba la clasificación, sino Carlos Checa, que andaba el cuarto.
Vale que Capirossi y Checa montan Ducati y van de rojo, que eso de los colores confunde mucho (sobre todo a Roselló), pero imaginar siquiera la posibilidad de ese doblaje ya debería ser motivo de despido de un comentarista. ¿Estaba viendo la misma carrera que retransmitía?
La cosa ha quedado ahí, como perdida, y no se ha vuelto a mencionar el asunto durante el resto de carrera. Ni siquiera para rectificar y precisar la información, que hubiera sido lo suyo. Como hizo el mismo Roselló hace algunas carreras dejando en evidencia a uno de sus compañeros:

El reportero, a pie de pista, explica la función de uno de los aparatos que usan los equipos cuando Roselló le interrumpe:
— Anemómetro.
El reportero queda en silencio unos instantes, sorprendido por la interrupción de su compañero, y éste vuelve a intervenir para precisar la información:
— Ese aparato se llama anemómetro.

Habría estado bien que hoy hubiera demostrado el comentarista ese mismo afán por ofrecernos una información precisa y veraz y hubiera rectificado después de darse cuenta de su tremenda metedura de pata (un elocuente silencio ha dejado ver que esto ha sucedido nada más cometerla). Pero corregir a otros es más fácil que reconocer los propios errores.
Aunque quizá todo haya sido premeditado y forme parte de ese nuevo formato para el espectáculo deportivo del motociclismo que llegó a TVE de la mano de Pedro Barthe.
"¡Gé paíz!", que decía en tiempos de la transición una criaturita de Forges.

Formula 1, un espectáculo bochornoso

Un problema con los neumáticos de Michelin ha propiciado una situación atípica e incomprensible en el Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1, que se corría en el circuito de Indianápolis. Un problema que la marca francesa no ha podido resolver y que, a su juicio, ponía en peligro la seguridad de los pilotos, lo que les ha llevado a aconsejar a los equipos que no corran con ellos.
Antes, habían intentado conseguir que la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) permitiera un cambio de neumáticos no contemplado en las normas de la competición. Para esto habían fletado un avión especial, desde Francia, con las nuevas ruedas. Pero la FIA se ha mostrado inflexible con el asunto del respeto a las normas y no ha consentido ese cambio. Ni ha cedido tampoco a la sugerencia de colocar una chicane en la curva donde el problema de los neumáticos había provocado ya algún accidente durante los entrenamientos.
Al final, tras la retirada de los siete equipos que usan esa marca de neumáticos, sólo los equipos Ferrari, Jordan y Minardi, que utilizan Bridgestone, han tomado la salida. Seis únicos coches compitiendo en lo que los comentaristas de Telecinco que retransmitían la prueba definían, acertadamente, como una pantomima, y que ha provocado las razonables protestas de los espectadores que habían acudido al circuito.
Un factor clave para haber llegado a este triste desenlace ha sido la postura del equipo Ferrari, el único que no ha acudido a las reuniones en las que se ha intentado llegar a un acuerdo para solucionar el asunto y que, también en soledad, ha mantenido desde un principio la opinión de seguir adelante con la carrera pese a la imposibilidad para competir de la mayoría de los equipos.
Bernie Eccleston, todopoderoso patrón de la F1, ya ha anunciado duras sanciones a Michelin, sin más precisiones. No es extraño el enfado de este hombre de maneras prepotentes, que esta semana criticaba a los responsables del circuito por no haber promocionado adecuadamente el acontecimiento y ahora tiene que buscar a quien responsabilizar del desastre para que la organización que representa quede a salvo de las lógicas críticas que ya han empezado a surgir.
Tampoco me importaría mucho que este personaje pagara los platos rotos. Hace unos días, preguntado acerca de su opinión sobre Danica Patrick, se limitó a decir que la corredora lo hacía bien para añadir, con una de esas sonrisas que invitan a borrarlas de un guantazo, que, de cualquier forma, él piensa que "las mujeres deberían vestir siempre de blanco, como el resto de los electrodomésticos".
Para cortarlo en trocitos y pasarlo por la Minipimer.
Más información en Informativos Telecinco y en el blog Fórmula 1 de esa misma cadena.

Que vuelva Valentín Requena, por favor

Termina la prueba de 250cc en el Gran Premio de Italia de motociclismo, en el circuito de Mugello, y la retransmisión de la llegada a la meta de los primeros clasificados me ha hecho recordar las narraciones de los finales de etapa disputados al sprint en las pruebas ciclistas. ¡Qué "acelere"!
Me pone nervioso el estilo de narración de Miguel Ángel Roselló. Y sé que no soy el único. Algunos comentarios en otros posts que sobre este asunto he publicado en el blog de la cueva y muchas opiniones vertidas en la Red (aunque también las hay en el sentido opuesto) me lo confirman.
Y tampoco me convence este nuevo formato de retransmisión en el que se supone que nos pretenden descubrir los entresijos de la competición dejando que sean los pilotos quienes nos hablen de todo lo que les rodea. Ser buen piloto no es sinónimo de ser buen comunicador y, posiblemente, sea más acertado y efectivo que nos explique las características específicas de los diferentes tipos de neumáticos un especialista en ese terreno. Por ejemplo. Porque saber para qué sirven las cosas no implica necesariamente saber explicarlo.
Si ésto es lo que Pedro Barthe entiende por "mejorar el espectáculo global de las motos", mejor que mo mejore globalmente ningún otro espectáculo deportivo.
No va a servir de nada, con total seguridad. Pero tenemos que decirlo: ¡queremos que vuelva Valentín Requena!
Y lo digo en plural porque sé que no estoy solo.