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La Coctelera

stralunato

lo que no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario

Categoría: Asuntos Cotidianos

2 Abril 2006

¡Ese chico de moda!

No, no le he saludado así cuando le he vuelto a ver después de unos cuantos años sin encontrarnos. Y en realidad a la primera que he saludado ha sido a su chica, Carmen, también mi amiga. Pero podía haberlo hecho. Cosas como ésa se decían allá en los años en que compartíamos clases y risas en nuestro Carabanchel del alma, ahora territorio tomado por los parquímetros.
El caso es que hoy han venido a verme Gustavo y Carmen. Casualidades de la vida, o eso de que el mundo es un pañuelo, después de conocerse descubrieron que ambos, por separado, eran amigos míos.
A Gustavo, periodista él -sí, otro más-, le he hecho la propuesta inevitable, que publique su propio blog. Y en principio no le ha parecido mala idea. A ver si es verdad que te lo curras, tronco, y pronto puedo enlazar a tu blog desde aquí.
Y quizá entonces nos pongamos de acuerdo para explicarle al mundo qué es eso del color "azul peseta".
En la foto, de COU, no está Gustavo ni estamos todos los que éramos, pero si algunos de los que hemos recordado hoy con la sonrisa puesta.

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30 Marzo 2006

¿Quién entiende a mi gato?

No, no es el de la foto. A ése ni siquiera lo conozco. El mío, al que me refiero aquí, pues no es el único que se sube con frecuencia al poyo de la ventana que da al patio con la evidente intención de recordarme que los gatos también comen, ronda el año de vida y responde al nombre de Dégradé por los tonos de su pelaje.
"Patito guapo" entre sus hermanos, de aspecto más común, es también de entre ellos el único que, junto a su madre, permanece ultimamente por aquí. Los hermanos, como tantos otros gatos que he tenido, que lo mismo han llegado a ser trece en alguna ocasión que tan sólo dos como ahora, se fueron no hace mucho para no volver. Espero que hayan encontrado feliz acomodo en otro sitio y la razón de su ausencia no sea otra.
La verdad, mi fiel y cariñosa gata Popeye (que nadie me pregunte por qué una gata se llama Popeye) debe estar entre las más promiscuas del lugar y no sale de una cuando ya está en otra, así que gatos nunca faltan y el que de vez en cuando alguno se marche y no regrese es casi más un alivio que un pesar, para qué vamos a engañarnos.
El caso de Dégradé es diferente, y cuando la semana pasada desapareció durante varios días me disgustaba pensar que no pudiera regresar. Aunque gato, ha salido en lo cariñoso a la madre, y cuando salgo al patio a darles su comida se me acerca y se deja acariciar gustoso. Por eso me llevé una alegría cuando hace unas cuantas mañanas le volví a ver subido en el poyo de la ventana intentando otear el interior de la casa en busca de quien le alimentara.
La sorpresa fue que al salir a darle de comer evitaba acercarse a mí, guardando una distancia prudencial, y si era yo el que intentaba acercarme huía de mí, sin dejar de mantener esa distancia entre los dos. Pensé que no era la primera vez que pasaba eso con alguno de mis gatos, que no era tan raro que su carácter hubiera sufrido una transformación en esos días de ausencia. Y, aunque no me hacía feliz la idea, me resigné a aceptar que ya jamás volvería a acariciarle. Al fin y al cabo, mis gatos viven libres en el patio, yendo y viniendo aquí y allá cuando quieren, y no puedo pedirles que se comporten dócilmente, como un gato casero y comodón.
Pero si relativa fue la sorpresa de ese cambio de actitud, grande fue la que me llevé ayer cuando, una vez más al salir con la bolsa de su comida en las manos, Dégradé vino hacia mí para situarse junto a mis piernas y se dejo tocar y acariciar como si esos días de desapego y recelo hubieran sido un espejismo. Y como ayer, hoy.
¿Quién entiende a este gato?
Porque yo pensaba que eso de cambiar de actitudes y afectos sin mucho trajín era sólo cosa de humanos.

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26 Febrero 2006

Ojito con el meme

El meme me lo manda Rosa. Y viniendo de ella no podía ser un meme normal, de esos de cuenta qué lees o escuchas, confiesa tus manías y cosas así, no. Tenía que ser hazte una foto de un ojo. ¡Toma ya! Aunque, para ser sincero, esta vez me ha pillado. La foto del ojo hace tiempo que la tenía y además ya apareció en otro blog del que, entre los que puedan leer esto, sólo se acuerda la princesa.
Y en aquel blog a la foto de mi ojo la escoltaban unos versos que había olvidado, pero que voy a reproducir aquí otra vez, no vaya ser que el separarlos rompa el hechizo:

El ojo y el lunar,
el arte y el pellizco,
el patio y el zaguán,
el alma y la promesa.

La calle y el hogar,
lo ansiado y lo querido,
la danza y el cantar,
lunar y ojo... tan cerca.

Y ahora viene lo de siempre, pasar el meme:

Como siempre, sin obligaciones, claro. Que no quiero yo poner a nadie en el compromiso de fotografiarse un ojo. :P

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1 Febrero 2006

La imagen de España

Andaba yo el domingo por la mañana, mientras esperaba la llegada entre nieve y frío de Woodward "El Conseguidor" y su "Luz del Norte", entretenido en seguir en Telecinco las aventuras de Sidney Fox, mi cazatesoros favorita, cuando en el episodio en emisión una secuencia me hizo recordar que ya lo había visto. Un par de policías nacionales españoles irrumpía entre el gentío para poner orden en un altercado callejero entre la intrépida arqueóloga y su ayudante Nigel y una pareja de suplantadores suyos.
La secuencia, supuestamente ubicada en las calles de Cáceres, no tiene desperdicio. La pinta de nuestros policías es de tebeo. En particular la de uno de ellos, bajito y barrigón, con la chaqueta del uniforme completamente desabrochada y la camisa saliéndosele del pantalón. Todo un cuadro.
Pero es que además de desaliñados y nada atléticos, nuestros agentes de la ley aparecen como unos perfectos inútiles sin cerebro. Si era el bueno de Nigel quien había requerido su presencia, gritando al gentío aquello de "¡llamen a la policía!", los representantes de la ley no dudan en detenerle junto con Sidney, sin hacer pregunta alguna, a la sola indicación de los suplantadores, quienes caminando hacia atrás y alejándose tranquilamente del lugar sin que los policías hagan nada por impedírselo, continúan conminado a los agentes a detener a la pareja protagonista: "¡deténganlos, deténganlos, ellos son los asesinos del profesor...!"
Si existe una excepción en ese dicho popular de que "la policía no es tonta" debe ser, sin duda, ésta.
Menuda imagen de nuestra policía, y por extensión de España, la que Paramount y Fireworks Entertainment, entre otras productoras y distribuidoras, se dedicaron a dar por medio mundo en esos gloriosos años en los que por lo visto, según aseguraban algunos, nuestra nación ocupaba en la esfera internacional un lugar de respeto y privilegio. Porque, al igual que aquí en nuestro país hay mucha gente convencida de que el mundo y su historia son tal y como nos los muestran el cine y la televisión, ha de haber bastante gente, repartida por el buen número de países donde la serie se ha emitido o se emite, que crea sinceramente que aqui somos así de desastrosos.
Y de salidos, porque en otro momento del episodio, cuando Sidney y Nigel se paran a preguntar por el camino a seguir a dos jubilados sentados en la terraza de un bar, en un lugar indeterminado de la provincia de Cáceres, uno de ellos no puede evitar dirigir permanentemente hacia Sidney su mirada lasciva mientras no para de repetir "vuelvan por aquí cuando quieran".
Nada, que no nos quitamos el "different" de encima, por mucho que al insufrible le dejara su amigo George poner los pies encima de la mesa.

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28 Enero 2006

¡Qué manía!

Cuando aún tengo pendiente un meme sobre los cinco libros del 2005, que me mandó Kahlo, llega el bueno del Prieto y me coloca el marrón de confesar cinco manías. Y no lo es tanto, lo de marrón, por tener que hacerlas públicas como por verme obligado a analizarme y discernir, de entre el cúmulo de defectos que me singularizan, qué pueden ser manías propiamente dichas y qué simples arrebatos pasajeros.
Pero, en fin, vamos a ello:

  1. Como Carlos, comienzo por el asunto del "fumeteo". No soporto los ceniceros rebosantes de colillas. En realidad, aún estando yo solo, en cuanto en el cenicero se reúnen cuatro colillas con su correspondiente ceniza ya estoy pensando en ir a vaciarlo.
    Aunque últimamente he solucionado en parte el problema utilizando un cenicero de esos con tapa que me trajeron mi hermana y mi cuñado de Túnez. Digo en parte porque, aunque no veo las colillas, sé que están ahí. Y al final, si no con tanta frecuencia como con los descubiertos, siempre termino realizando la operación de vaciado cada cierto tiempo.
  2. Reconozco también que soy algo maniático con ese orden que reina en mi caos (aunque en esto no estoy solo). El que alguien enrede en mis cosas y despues no las deje como estaban me descompone.
    Quizá porque mi manía, en realidad, es no perturbar el orden de los demás. Así que si algún día me invitáis a vuestra casa, no os preocupéis, que no moveré ni un cenicero sin decíroslo antes.
  3. En la mesa, la edad me ha ido dejando manías que no recuerdo de cuando era más joven. Ahora creo haberme vuelto más escrupuloso con la limpieza de cubiertos, platos y vasos. Y lo paso bastante mal si no tengo el espacio suficiente para comer de forma relajada, sin estar pegado a los comensales que haya a los lados.
    O sea, que en los convites de las bodas, por lo general, suelo estar deseando llegar a los postres.
  4. Tengo la tele encendida a todas horas. A veces sin volumen, porque esté escuchando música o la tarea que realice requiera una concentración especial, pero con la imagen apareciendo en la pantalla.
    Aunque esta manía últimamente no es tan aguda. Llevo ya un tiempo en que no la enciendo durante toda la mañana. La nueva hora para la primera conexión es alrededor de las 3 y media de la tarde, después de comer, cuando empieza Bonanza en Castilla-La Mancha Televisión.
  5. Me fastidian los tiempos muertos, tengo que ocuparlos en algo. Por ejemplo, durante los intermedios publicitarios, si estoy viendo una película en la tele, a menudo subo a mi habitación a ver si me ha llegado correo al ordenador o incluso me pongo con la tarea que tenga a medias hasta que la película empieza de nuevo. Y si me caliento la comida en el microondas o se está guisando sin la necesidad de mi atención constante, en el entretanto tengo que fregar los cacharros que haya sucios, poner la mesa o hacer cualquier otra cosa. Estar sin hacer nada me pone nervioso.
    Sí, ya sé que tendría que relajarme un poco. En eso estamos.

Y ahora viene lo dificil, pasar el muerto a otros. Os ha tocado:

Que no se me quejen los habituales, que esta vez les he dejado descansar. Y a los nuevos, pues nada. Sólo puedo excusarme diciendo que a alguien le tenía que tocar.
¡Señor, qué trances!

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21 Diciembre 2005

Os regalo un dragón por Navidad

Hace tiempo que lo descubrí, ya más de un año, y di cuenta del descubrimiento en el blog de la cueva. Incluso lo llegué a montar, para regocijo y sorpresa de grandes y pequeños, aunque no recuerdo muy bien qué fue de él o dónde fue a parar.
Ahora, cuando ya me había olvidado de él, he vuelto a encontrármelo, por casualidad, en el mismo sitio donde lo vi por primera vez, Grand Illusions. Y he pensado que sería un buen regalo de Navidad para mis amigos y visitantes habituales. Y, en general, para todos aquellos que no supieran de su existencia y aquí y ahora la conozcan.
En realidad, es sólo un regalo simbólico. Regalo su descubrimiento, la posibilidad de descargar e imprimir la plantilla con el recortable y dedicar un rato a montarlo, de que os regaléis a vosotros mismos y regaléis a los demás un momento de magia y fantasía.
Porque este pequeño dragón de papel tiene una peculiaridad que os hará creer haber sido víctimas de un encantamiento. Una vez montado cobra vida. Si pasáis por delante de él notaréis que os persigue con la mirada, que gira su cabeza siguiendo vuestro rastro sin dejar de miraros ni un momento.
En este vídeo lo podéis comprobar. El dragón de papel está vivo.
Y si descárgais el PDF con la plantilla, y la recortáis y montáis, veréis que mi regalo no es cualquier cosa. Os regalo la facultad de dotar de vida a un trozo de papel. Magia de la buena.
¡Feliz Navidad a todos!
Nota:
Añadidos nuevos enlaces a las Utilidades de la Web 2.0.

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13 Diciembre 2005

Cabildeando

Puede que Lobo, Daniel o Logoss ya conocieran el verbo, por la mayor familiaridad que con la raíz, cabildo, se tiene en sus islas patrias. Y posiblemente también mucha otra gente, no necesariamente canaria. Pero yo he de reconocer que lo he descubierto hoy mismo.
Y tras la sorpresa inicial, motivada por mi ignorancia, he comprendido pronto que es bastante lógico que exista, tan dados como siempre hemos sido por aquí a todas las variantes del ronroneo seductor y persistente alrededor del poder, sea éste del origen que sea, siempre a la búsqueda de sus favores.
El verbo es cabildear:

cabildear

(De cabildo).

1. intr. Gestionar con actividad y maña para ganar voluntades en un cuerpo colegiado o corporación.

Vamos, que así se llama en español, según la Real Academia de la Lengua Española, a esa tan traída y llevada práctica del lobbying.
Y me ha gustado la palabreja, oye.
Cabildear.

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29 Noviembre 2005

Bellotas de las Malvinas

De allí me han llegado hoy, sí señor, un puñado de bellotas por correo postal. De esas mismas que siembran el desconcierto entre los guardias aeroportuarios por su radiológica semejanza con no sé qué mortífero explosivo.
Y, la verdad, ahora les entiendo. Porque su peligro, si bien no mortal, sí que lo tienen. Canturreando me hallo toda la tarde desde que abrí el sobre y comprobé su contenido. Y no sé bien si la causa de la explosión de mi alegría ha sido la grata sorpresa ante un presente no esperado o (que dejen de leer aquí los niños) haberles visto el pezón a las bellotas.
Gracias, Goyo, amigo. De corazón. Espero poder decirte algún día que la semilla ha dado su fruto.
Algo de esta tierra manchega tendrá que viajar hacia las Malvinas. Quizá unos ajos morados de Las Pedroñeras. Y a ser posible ecológicos, que su cultivo no estorba ni a la milana ni a la oveja.
¡Ah, se me olvidaba! En las Malvinas de las que hablo no pinta nada la Commonwealth. Están en Cáceres.

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